No es una final, pero casi

Dejar pasar oportunidades implica que en la siguiente que se presenta no se puede fallar. Porque las oportunidades no son infinitas. Llega un momento en el que se terminan y no hay marcha atrás, no se pueden retomar las que se dejaron ir. Hoy la UDS debe haberse levantado con la sensación de jugarse algo tan importante como un pase a la final de la Liga de Campeones, el acceso a la competición europea de la próxima temporada o algún logro similar. Pero no. Su realidad es la proximidad del descenso, del fracaso.
D. G.

No es un final, pero casi. Porque hoy también, como si hubiera un título en juego, la victoria es la única alternativa manejable, al menos a priori. Un empate dejaría las cosas en una peligrosa situación similar y una derrota sería un auténtico varapalo, mayor aún que el sufrido hace una semana en casa. Porque el Albacete no es el Recreativo. Los manchegos también se la juegan. Están un punto por encima del Salamanca y con la diferencia de goles momentáneamente perdida tras la derrota del Helmántico. En el Salamanca, su técnico, Jorge D’Alessandro, se muestra confiado pese a la complicada situación. Él está en el día a día, con los jugadores, y les ve con optimismo. A los que lo vemos desde la barrera no nos queda más remedio que creernos en verdad que la tarea se logrará. Para intentar dar un primer paso en firme, el entrenador volverá a contar con algunas piezas clave que se ausentaron contra el Recreativo. Regresa Salva Sevilla, pieza angular del engranaje charro. También Álex Goikoetxea. Y la duda está en Quique Martín. Se probó y entró en la lista. Si juega de inicio, el esquema previsto, 1-4-4-2 con rombo, se modificaría. El asturiano es pieza clave y está con ganas. Si el equipo se contagia, en verdad hay que ser optimistas.