Nivel de campeón

Poco que echarse en cara tenían ayer las jugadoras del equipo salmantino después de firmar una final de libro, competir al máximo nivel europeo y dejar escapar la Copa por una sola canasta ante Ros Casares. De hecho faltó una décima de segundo para que la anotada por Sancho Lyttle tuviera validez y se hubiera forzado así una prórroga que, como mínimo, fue lo que se mereció el conjunto que dirige Jordi Fernández.
I. de la calle / ZARAGOZA

Una final raramente es un partido bonito. Los nervios y la responsabilidad no suelen dejar que salga lo mejor de cada jugadora, por lo menos en los primeros minutos. En el choque de ayer entre Avenida y Ros –que volvían a verse las caras en una final copera tres años después–, sucedió de esta manera. De hecho, el conjunto charro tardó cuatro minutos en anotar sus primeros puntos. Imprecisiones en los pases y pérdidas de balón obligaron a Jordi Fernández a pedir su primer tiempo muerto en el que cambió a las dos aleros titulares –ayer volvieron a ser Anke y Alba–, por Isa Sánchez y Gorbunova. El cambio funcionó ya que Isa dio el do de pecho en defensa con Valdemoro y Gorbunova tomó la responsabilidad ofensiva, para mantener a Avenida por delante con ligeras ventajas en el marcador.

Al final del primero cuarto, sin embargo, llegaba la peor noticia para Avenida en forma de segunda falta personal de Sancho Lyttle, acosada continuamente por Milton y su forma de jugar estos partidos, rozando siempre lo ilegal.

Sin embargo, las faltas de Sancho dieron más minutos a Podkovalnikova, que cumplió su papel a la perfección, aprovechándose de su mayor envergadura en los minutos en los que estuvo defendida por Montañana y sumar ocho puntos, cuatro rebotes y diez de valoración (la mejor de Avenida) en estos diez minutos.

Los mejores minutos de Avenida llegaron precisamente al comienzo de este segundo cuarto, en el que con un parcial de 0-7 lograron colocarse 14-20 en el marcador.

Pero el de ayer no parecía el partido de la poste caribeña, que a los treinta segundos de comenzar el tercer cuarto cometía su tercera falta personal que la devolvía al banquillo una vez más. Afortunadamente, Le’Coe cubría su baja anotadora con una maravillosa mano exterior y los puntos en la bombilla los aportaba Podkovalnikova. De hecho, los dos primeros puntos de Lyttle en la final llegaron en el minuto cuatro del tercer cuarto.

Ros, por su parte, tiraba de acierto exterior para mantenerse en el partido, que siempre estuvo igualado, gracias al acierto de Snell y de Milton desde 6,25 metros.

Con 52-50 arrancaban los últimos diez minutos del partido. Todo en el aire para que cualquiera pudiera levantar la Copa de la Reina.

Las charras jugaron este periodo lastradas desde el minuto cuatro por el bonus. Sin embargo, un gran trabajo de conjunto las permitió llegar a falta de siete segundos sólo dos abajo (64-62). Un tiempo muerto de Jordi Fernández preparó la jugada final, que no salió bien, primero por un tiro muy escorado de Le’Coe y segundo por la canasta de Sancho Lyttle, que dieron fuera de tiempo, a pesar de las protestas de los aficionados salmantinos que se echaron las manos a la cabeza al tiempo que el sueño se alejaba una vez más, aunque al margen de los dos títulos que tiene en sus vitrinas, pocas veces estuvo tan cerca. Pocas veces el subcampeón ha estado tan cerca del nivel del campeón.