Nadal, un 'animal' competitivo que siempre renace

El tenista español Rafa Nadal ha logrado su décimo torneo del año después de conquistar por segunda vez en su carrera el US Open, venciendo en la final al número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, en una final de tintes épicos.

El manacorí consigue, de ese modo, prolongar su racha en un año brillante e inolvidable para su carrera, en el que demostró ser capaz de recuperarse de un largo período de inactividad para volver a llegar a la cima del tenis, teniendo ya muy cerca de nuevo el primer puesto del ránking de la ATP.

Tras siete meses sin competir por sus problemas de rodilla, Nadal reapareció en el mes de febrero en el torneo chileno de Viña del Mar. Por entonces había bajado al número cinco del ranking, por detrás del alicantino David Ferrer.

Nadal logró llegar a la final en el torneo chileno, cayendo ante el argentino Horazio Ceballos. Pero aquel torneo dejó buenas sensaciones y desde entonces su juego sólo iría a más.

Tras su estreno en Viña del Mar, el manacorí conquistó de forma consecutiva el torneo de Acapulco (México), el Brasil Open y el Masters 1.000 de Indian Wells, venciendo en la final al argentino Juan Martín Del Potro y llevándose un torneo de ese rango por primera vez en más de dos años.

Tras un breve parón, que le hizo no competir en Miami para descansar, Nadal comenzó su temporada de tierra en Montecarlo, uno de sus escenarios favoritos y donde buscaba su novena corona. El serbio Novak Djokovic le apartó del título en la final, pero la derrota no hizo más que impulsar el deseo competitivo del español.

El balear enlazó cuatro torneos consecutivos ganando el título, dos en suelo español (el Godó en Barcelona y el Masters 1.000 de Madrid), uno en Italia (Masters 1.000 de Roma), y otro en Francia (su octavo Roland Garros, récord histórico en un 'Grand Slam').

Tras su vuelta, Nadal había disputado nueve torneos habiendo ganado siete y demostrando que su mejor nivel estaba de vuelta. Así llegó al 'All England Tennis Club' de Wimbledon. Sin embargo, el belga Steve Darcis le apartó de forma inesperada en primera ronda, lo que provocó que el de Manacor se tomase otra pausa en su calendario, no volviendo a competir hasta agosto.

Entonces llegó a la temporada de pista dura y volvió a dejar su sello. Conquistó el Masters 1.000 de Montreal y posteriormente el de Cincinnati, su cuarto del año, regresando al número dos del ranking mundial y afrontando el US Open con la idea de ser el tercer jugador en la historia en conquistar Montreal, Cincinnati y US Open de forma consecutiva.

Una vez más, Nadal lo consiguió. Regresó a su mejor nivel tras un parón de siete meses y, tras caer en Wimbledon contra todo pronóstico, alcanzó nuevamente su plenitud en la temporada de pista dura.

El de Manacor ha conquistado en Nueva York su décimo título del año -a uno de su récord de 2005-, habiendo alcanzado la final en doce de sus trece participaciones esta temporada y dejando la sensación de que es capaz de recuperar su mejor nivel y superar prácticamente cualquier circunstancia adversa para reclamar su sitio en la historia del tenis.