Nadal se acostumbra a perder ante Djokovic

El serbio venciĂł al espaĂąol por 6-2, 6-4, 6-7(3), 6-1 en un choque con poca historia

El tenista serbio Novak Djokovic se ha proclamado campeĂłn del Abierto de Estados Unidos, cuarto y Ăşltimo 'Grand Slam' de la temporada, tras superar en cuatro sets (6-2, 6-4, 6-7(3), 6-1) a un Rafa Nadal que luchĂł sin tregua, pero que hincĂł la rodilla vĂ­ctima de sus problemas fĂ­sicos y del tenis celestial de un rival iluminado.

Djokovic se coronĂł por primera vez en Flushing Meadows para sumar el cuarto 'grande' de su carrera y tercero de una temporada histĂłrica en la que ha conquistado diez de los doce torneos que ha disputado. Por su parte, Nadal cediĂł la corona en el torneo neoyorquino, que conquistĂł hace un aĂąo precisamente ante el serbio.

El partido empezĂł bien para Nadal, que ganĂł su servicio con un ganador y convirtiĂł el 'break' en su primera oportunidad. Por un momento parecĂ­a que se espantaban los fantasmas, los recuerdos dolorosos de las cinco finales perdidas este aĂąo ante el nĂşmero uno mundial (Wimbledon, Roma, Madrid, Miami e Indian Wells).

Pero ni el buen inicio del espaĂąol ni el viento revoltoso que mareaba la pelota inmutaron a Djokovic, que se apuntĂł los seis juegos siguientes y el primer parcial de la final. En el cuarto juego, el balear desperdiciĂł tres bolas de rotura y cediĂł el empate (2-2) tras media hora de juego, pero la igualdad no fue mĂĄs allĂĄ en este set.

'Nole' casi levitaba sobre la cancha, sin apenas castigar sus piernas, mientras Nadal corrĂ­a de un extremo al otro de la cancha. Pero Djokovic desperezĂł su abanico de golpes, exhibiĂŠndose hasta en la red (10/14 en subidas durante el primer set) o con las dos dejadas maravillosas que le sirvieron para poner el 5-2 en el marcador. Luego cerrĂł con un juego en blanco.

El segundo set se pareciĂł mucho al primero y solo fue mĂĄs largo por el inagotable esfuerzo de Nadal, quien pese a todo tuvo que volver a morder el polvo. El nĂşmero dos mundial cobrĂł un 2-0 inicial antes del decisivo cuarto juego, que agujereĂł su moral para el resto de la manga.

Tras casi un cuarto de hora de pelea y despuĂŠs de salvar varias bolas de 'break', Djokovic logrĂł equilibrar la rotura (2-1) aprovechando un fallo increĂ­ble de su rival que, mellado porque jugaba contra una pared pese a mostrar su mejor juego, mandĂł fuera un 'smatch' que se antojaba muy cĂłmodo. Era la enĂŠsima estaciĂłn de su 'via crucis' particular de este aĂąo contra 'Nole'.

Pese a que estĂĄ considerado el jugador mĂĄs fuerte mentalmente de todo el circuito, ni siquiera Nadal es inmune al mazazo de marrar un punto tan cĂłmodo como importante. Djokovic se apuntĂł el siguiente en blanco y a continuaciĂłn el espaĂąol perdiĂł su saque con una doble falta y entre protestas al juez de lĂ­nea (4-2).

La reacciĂłn llegĂł con un gran 'passing shot' en el octavo que le permitiĂł reestablecer el equilibrio (4-4), pero los errores no forzados y la buena estrella del serbio, que pasĂł dos bolas tras tocar en la cinta en momentos decisivos, condenaron a Nadal a una desventaja casi definitiva de dos sets (6-4).

Un tercer set marcado por la ĂŠpica
La ĂŠpica llegĂł en la tercera manga, con los dos mejores tenistas del mundo haciendo su oficio al mĂĄximo nivel, un autĂŠntico regalo para la ruidosa aficiĂłn que abarrotaba el Arthur Ashe Stadium. El set durĂł 11 minutos mĂĄs que toda la final femenina y dejĂł para la historia puntos rebosantes de magia.

Una vez mĂĄs, el set se calentĂł tras el 2-2, sellado con un punto de rabia de Nadal que provocĂł el primer gesto de contrariedad de su rival en todo el encuentro. La derecha paralela le empezĂł a carburar al espaĂąol, que sumĂł un juego al resto, pero que no logrĂł desenganchar al serbio. El espectĂĄculo habĂ­a estallado del todo.

Tras tres horas de partido, Nadal finalmente se encontraba cĂłmodo y con ventaja parcial en el marcador (4-5). Al fin habĂ­a logrado igualar el nivel estratosfĂŠrico de un rival embalado y el 'tie break' era la Ăşnica desembocadura posible. Se llegĂł al desempate por los nervios del serbio, que sacĂł para cerrar la final con 6-5 a favor y saque, pero que cometiĂł dos errores con 30-30.

El 'tie break' trajo los mejores momentos de Nadal en toda la final. SoltĂł el brazo, celebrĂł los puntos, encontrĂł las lĂ­neas. De nuevo parecĂ­an espantados los fantasmas, similares a los que acecharon a Federer con la irrupciĂłn de Nadal hasta provocar aquellas lĂĄgrimas inolvidables en Melbourne. Con 5-1 a favor, el manacorĂ­ no perdonĂł y abriĂł una ventana de esperanza.

Las suspicacias se abrieron con la espalda maltrecha de Djokovic, un tenista que curiosamente suele sufrir problemas fĂ­sicos cuando el adversario parece resurgir. El serbio llamĂł al fisioterapeuta, pero el que estaba renqueante de verdad era Nadal, que empezĂł a tocar con insistencia su pierna derecha, la misma que unos dĂ­as atrĂĄs habĂ­a sufrido unos llamativos calambres en una rueda de prensa.

IrĂłnicamente, el partido muriĂł cuando parecĂ­a a punto de resucitar. Djokovic se recuperĂł 'milagrosamente' de sus dolores de espalda y acribillĂł a un Nadal que apenas podĂ­a trotar. LuchĂł hasta el 3-1 cuando se cumplĂ­an cuatro horas de partido, pero desde ese instante solo pudo resignarse a la derrota en un set que durĂł exactamente la mitad que el anterior, 42 minutos. DeslizĂĄndose en una cĂłmoda cuesta abajo final, Djokovic cerrĂł el choque y le arrebatĂł la corona a Nadal.