Nadal firmó un año espectacular

Venció en Roland Garros, Wimbledon y el US Open y, además, recuperó el número uno del ránking de la ATP
EFE
El tenis masculino español completó una temporada magnífica con 20 títulos individuales, siete de ellos de Rafael Nadal, que firmó la mejor de su carrera al ganar tres Grand Slams y recuperar el número uno con el que acabó el año.

Nadal comenzó y terminó la sesión con derrotas en dos finales, en Doha y en el Másters de Londres, pero entre medias volvió a asombrar con un tenis que brilló en tierra batida, fue eficaz en hierba, y continuó deslumbrando en el cemento de Nueva York.

A principios de este año pocos creían en la recuperación de Nadal al caer en los cuartos de final del Abierto de Australia contra el británico Andy Murray, retirándose por una lesión traicionera en la rodilla derecha. Luego, descendió hasta el cuarto puesto de la clasificación mundial (22 de marzo), pero el zurdo balear renació de sus cenizas.

Así, en Montecarlo rompió la sequía de 11 meses sin ganar un torneo, convirtiéndose allí en el primero desde que comenzó la era Open en ganar seis años consecutivos la misma competición. Después llegaron los títulos de Roma y Madrid, y la guinda en Roland Garros, donde logró su quinta corona igualando a Björn Borg. El siete de junio ya tenía de nuevo en sus manos el número uno del mundo. La explosión continuó luego con su segundo triunfo en Wimbledon.

Faltaba coronar el pastel en una cita maldita para los españoles, Flushing Meadows, el único grande que se echaba en falta en su palmarés, y en Nueva York se convirtió en el séptimo jugador en la historia en ganar los cuatro grandes.

El resto de tenistas españoles también tuvo su momento de gloria. Feliciano López abrió la sesión con su triunfo en Johannesburgo, pero la explosión española llegó como casi siempre en tierra con nueve títulos (sin contar los de Nadal). Juan Carlos Ferrero firmó tres (Costa do Sauipe, Buenos Aires y Umag), Albert Montañés, dos (Estoril y Stuttgart), Nicolás Almagro, otros dos (Bastad y Gstaad) y Verdasco y David Ferrer, uno cada uno, (Barcelona y Acapulco). En superficie dura, Verdasco dejó su firma en San José, Ferrer en Valencia y Gillermo García López en Bangkok.

En contraste, el tenis femenino vivió únicamente del éxito de María José Martínez, brillante ganadora en Roma donde recogió el testigo de Conchita Martínez. Se había impuesto, junto con Tommy Robredo en la Copa Hopman a principios de la temporada, y acabó en el puesto 28 del mundo
En Copa Davis, España cayó de forma estrepitosa y sin el concurso de Nadal contra Francia en cuartos, por 5-0, mientras que en la Copa Federación, tras caer contra Australia se mantuvo en el Grupo Mundial II, al vencer a Polonia por 4-1. La Serbia de Djokovic e Italia se hicieron con estas dos competiciones.

El circuito masculino vivió a la sombra de la fuerza arrolladora de Nadal. El suizo Roger Federer, ganador del Abierto de Australia, finalizó la temporada con victoria sobre el de Manacor en la final del Másters, y además sumó otros tres títulos más, para acabar segundo; mientras que Djokovic, el número tres, llevó una discreta temporada.