Multitudinario primer encierro

En la noche previa se vivió un bullicioso desfile de peñas y el pregón del director provincial de Educación, Bienvenido Mena
MIGUEL CORRAL

Con la bajada de las peñas y su presentación en la plaza, comenzaba en la noche del viernes el grueso de la programación festiva organizada por el Ayuntamiento de Villarino en honor a San Roque, celebraciones que transcurrirán hasta el próximo día 19 con un nutrido grupo de actos y eventos.

Entre las más bulliciosas del desfile estuvo esa noche El Bodegón, que en esta edición festiva celebra su 30 aniversario desde la desaparición de los primitivos Vagabundos. Y otra peña también emblemática de estas fiestas, Los Colocaos, no defraudaron al respetable animando la noche con los sones de la gaita y el tamboril. Los Bomberos Toreros o La Peña Verde, entre otras muchas, se sumaron a este colorido desfile en una noche que también tuvo otros protagonistas y en la que se apreciaron notables ausencias como El Balcón de Pilatos, únicamente representados por una docena de sus más de 200 miembros.

Tras la presentación de peñas, el concejal de Festejos, Fernando Rubio, presentaba al pregonero de estas fiestas, papel que recayó en el director provincial de Educación, Bienvenido Mena, quien hizo un repaso al significado de estas celebraciones y recordó algunos de los momentos más singulares como son sus encierros o los actos religiosos en honor al Patrón.

Concluida la alocución, se dio paso a la imposición de bandas a las damas de la Corte de Honor, este año formada por Elisa Esther Bartolomé Fernández, Ane Trasancos dos Santos y Zulema Martín Duque. Junto a Bienvenido Mena, otras autoridades presentes en el acto, además de un buen grupo de alcaldes de la zona, se encontraban los diputados provinciales de Educación, Deportes y Ferias, y de Medio Ambiente, Jesús María Ortiz y Antonio Luis Sánchez, respectivamente.

De este modo y tras la discoteca móvil, todo quedaba sentenciado para el primer encierro de las fiestas, que como se esperaba por coincidencia en sábado, resultó multitudinario. La avenida de San Amaro al completo, y en la plaza no cabía un alfiler, hasta el punto que cientos de aficionados no fueron capaces de ver en un principio a la manada de Francisco Madrazo, excelentemente presentados como hacía tiempo no se veía una novillada en Villarino.

La primera de las anécdotas del encierro fue el disparo del cohete anunciador sin que los 4 erales hubieran sido desenjaulados del camión al corralón, y la segunda, más penosa, las dos horas de tortura que sufrió el público en la plaza por unos bueyes sin placear.