Multitudinaria bienvenida a Raúl Berzosa como nuevo obispo de la Diócesis

La Diócesis Civitatense ya tiene nuevo obispo. Tras una vacancia de únicamente unos días, Raúl Berzosa, procedente de la Auxiliaría del Obispado de Oviedo, tomó las riendas en la tarde de ayer en una multitudinaria ceremonia en la Catedral de Ciudad Rodrigo.
Mondrián / David Rodríguez

La comitiva que procedía del Palacio Episcopal fue recibida en el pórtico del Perdón por el colegio de Consultores y el Cabildo de la Catedral, donde el Nuncio Apostólico, Renzo Fratini, les presentó a Berzosa. Como marca la tradición, el presidente del Cabildo le dio a besar el Lignum Crucis, y el nuevo obispo roció con agua bendita a los presentes.

Tras una breve visita a la capilla del Santísimo Sacramento, el obispo electo y sus acompañantes se dirigieron hacia la Sacristía, desde donde comenzó la procesión de entrada hacia el altar mayor. La eucaristía se abría con una breve alocución del anterior obispo de la Diócesis, Atilano Rodríguez. En su intervención mostró cómo esta tierra acogía con “profunda alegría y esperanza” a Berzosa; una Diócesis que en todo momento ha dado una acogida “ilusionada y entusiasta a sus obispos”. Rodríguez volvió a dedicarle numerosos elogios al territorio que abandona: “quiero dejar constancia de que esta Diócesis, pequeña en población, es grande en vitalidad espiritual, vocacional y apostólica”. Por último, dedicó unas palabras a Raúl Berzosa, al que dio la bienvenida a su nuevo destino.

Tras el obispo de Sigüenza-Guadalajara tomó la palabra el Nuncio de Su Santidad. Renzo Fratini, en nombre de Benedicto XVI, mostró su más “sentido agradecimiento” a Atilano Rodríguez por la labor realizada en la Diócesis mirobrigense en los últimos ocho años. Sobre el nuevo prelado, destacó la “ilusión” con la que llega a esta “histórica sede”. El Nuncio, como es tradición, ordenó dar lectura al Mandato Apostólico por el cual Benedicto XVI nombra Obispo de Ciudad Rodrigo a Raúl Berzosa, convirtiéndose en ese instante en el nuevo prelado de la Diócesis. El Nuncio le hizo entrega a Raúl Berzosa del báculo, invitándole a sentarse en la Cátedra del altar mayor, presidiendo el resto de la celebración. Para darle la bienvenida, se acercaron dos sacerdotes, dos religiosas, una familia con dos hijos y dos jóvenes de la Pastoral Juvenil.

Tras la lectura del Evangelio, Raúl Berzosa se dirigió a su nueva comunidad de feligreses. En primer lugar, dio gracias por la “generosa” acogida y las muestras de “afecto sincero y desbordante” que ha recibido desde que fue designado en febrero nuevo obispo de la Diócesis. Posteriormente, recordó el momento de su ordenación presbiteral en Valencia en 1982 de la mano de Juan Pablo II, y ya refiriéndose a esta tierra, valoró cómo la Diócesis es pequeña en número de fieles, pero tiene una gran tradición secular. También tuvo palabras de cariño para su familia, encabezada por su madre Carmina, y su hermana Verónica, fundadora de la congregación Iesu Comunio. Sobre su nueva labor pastoral, mostró su “decidido interés por el fomento de las vocaciones, la defensa de la vida y la formación cristina en todas las edades”. Para esta tarea, destacó el papel del arte y las nuevas tecnologías de la comunicación, dedicando elogios al trabajo que se viene realizando en estos campos en Miróbriga. Sobre la nueva ciudad que le acoge habló de que un lugar con “tan bellos e históricos monumentos no puede quedarse anclada sólo en la nostalgia de un pasado”.

Como cierre de la misa, volvió a mostrar su gratitud, y a los asturianos desplazados les anunció que el báculo que le entregaron la semana pasada en Oviedo, y que ayer tuvo en Miróbriga, será ofrecido a la Virgen de la Covadonga. Tras la celebración eucarística, la misa se cerró con el canto de Salve Regina a Nuestra Señora de la Asunción, titular de la Catedral. La ceremonia contó con la intervención de la Coral Dámaso Ledesma, dirigida por Enrique Sánchez Gamito.