Muere a los 87 años el Premio Nobel de Literatura José Saramago

El autor de novelas como ‘El Evangelio según Jesucristo’, ‘Ensayo sobre la ceguera’, ‘
Agencias

El escritor portugués José Saramago falleció ayer en la isla de Lanzarote a los 87 años. La muerte se produjo pasadas las 13.00 horas (hora peninsular), cuando el escritor se encontraba en su residencia canaria, acompañado por su mujer y traductora, Pilar del Río. El escritor había pasado una noche tranquila. Tras desayunar con normalidad y haber mantenido una conversación con su esposa, comenzó a sentirse mal y al poco tiempo falleció, según explicó la familia.

Saramago será enterrado hoy, sábado, en Lisboa, adonde fue trasladado en un avión fletado por el Gobierno de Portugal. La capilla ardiente con sus restos mortales se instaló en la tarde de ayer en la localidad de Tías (Lanzarote), donde tenía su residencia. Posteriormente, los restos mortales del escritor fueron trasladados a Lisboa, donde se instalará otra capilla ardiente en el salón de plenos del Ayuntamiento de la capital portuguesa, ciudad donde también será enterrado.

Saramago, el primer escritor en lengua portuguesa en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1998, se había reincorporado a la vida pública en 2008, después de sufrir una larga enfermedad respiratoria que ya lo tuvo al borde de la muerte.

El autor nació en 1922 en el caserío de Azinhaga, un villorrio a 120 kilómetros al norte de Lisboa. En la infancia, la familia del escritor se trasladó a Lisboa donde su padre se empleó de policía, pero Saramago siempre mantuvo su vínculo con su tierra. La juventud de Saramago estuvo marcada por la precariedad familiar. Estudió en una escuela técnica, empezó a escribir en el Diário de Notícias, y, a partir de 1976, se dedicó exclusivamente a la literatura. Antes de dedicarse de lleno a la literatura, Saramago ejerció como cerrajero, mecánico, editor y periodista, pero fue en 1947 cuando hizo realidad su mayor ilusión, la de ser escritor, publicando la novela Tierra de pecado. Afiliado al Partido Comunista Portugués desde 1969, entre 1966 y 1975, y tras un largo silencio, publicó los poemarios Poemas posibles, Probablemente alegría y El año de 1993. Tras varias novelas y textos teatrales, en 1982 le llegó la popularidad internacional con Memorial del convento, un prestigio que consolidó con títulos como La balsa de piedra (1986), la pieza teatral La segunda vida de Francisco de Asís (1987) e Historia del Cerco de Lisboa (1989).

En 1991, Saramago se trasladó a Lanzarote por las críticas que recibió su El Evangelio según Jesucristo. Tras publicar su cuarta obra de teatro, In nomine Dei, entró a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores. Ganador del Premio Camoens en 1995, ese mismo año inició la trilogía formada por Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres y Ensayo sobre la lucidez. En 2008 comenzó a publicar su blog, El cuaderno, y el año pasado presentó su última novela, Caín.

Tras más de una década de alejamiento de Portugal, Saramago vivía una nueva pasión otoñal con el país que le vio nacer, adornada de homenajes y reconocimientos e inmune a la polémica religiosa y política que rodeó sus obras. El autor contemporáneo más universal de las letras lusas nunca dejó indiferentes a sus compatriotas, entre los que era fácil detectar dos actitudes contrapuestas, la aversión o la admiración, aunque siempre mezcladas con el reconocimiento de que no había otro escritor portugués vivo con mayor proyección mundial. Sólo sus críticos solían decir que Saramago era menos apreciado en su propio país que en la vecina España, donde se refugió desencantado por la censura de la que se sintió víctima en los 90.