Movilidad sin efectividad

NO SALIÓ BIEN. Oliva cambió presencia en el área por movilidad, pero no sirvió
D. G.

Hay veces que a los entrenadores les da por experimentar cosas raras. En ocasiones les sale bien, pero otras, como ayer, no dan con la tecla. Oliva apostó por un once sin nueve nato, con mucha movilidad en la línea atacante, pero sin presencia inquietante en el área rival. De ahí que en la primera mitad el ataque se llenase de tiros desde fuera del área y de centros a nadie. Fácil para el Castellón. Y eso que el equipo sí supo leer bien los espacios, pero sin llegar a aprovecharlos.

Tanto cambio de posición en la línea de mediapuntas desconcertaba también al sistema defensivo. Fue tónica habitual que los ataques del Castellón por los costados se convirtieran siempre en dos para uno en contra de los laterales unionistas. Por eso pasó el equipo unionista tantos apuros en la primera parte. La entrada de Hugo Leal en el centro del campo tampoco otorgó a la UDS facilidad para sacar el balón y el equipo, sin ser inferior al Castellón, sí daba la sensación de poder irse al descanso por detrás.

El gol al inicio de la segunda parte, que debería haber servido para tranquilizar a un Salamanca ya demasiado ansioso, originó un afán vano por cerrar el partido. Y en un patinazo, llegó el empate. Con él, los pies de los jugadores unionistas se volvieron imprecisos y sus ideas se desordenaron. Y al final, sucedió lo de siempre. Sale benficiado el otro.