‘Mou’ acaba con la maldición

FIESTA blanca. Los goles de Marcelo, en el minuto 37, Benzema, en el 65’, y Di María, en el 76’, permitieron al Madrid superar al Lyon y pasar de octavos.
EFE
LEl Real Madrid destrozó la maldición de octavos de final que le asolaba en las seis últimas temporadas, y con el toque de entrenador de José Mourinho demostró que ha aprendido a competir, aguantó en pie los momentos de tensión ante el Olympique de Lyon, y acabó goleando 3-0 para relanzar la ilusión del madridismo. Mourinho ha devuelto la autoestima perdida al campeón de campeones en Europa, como el técnico portugués define al Real Madrid. Su primer objetivo está cumplido.

El Bernabéu pasó del silencio estremecedor en el minuto guardado por las víctimas en Japón a un ambiente intimidador. Duró poco, lo que tardaron en aparecer fantasmas del pasado. Hay miedos que se instalan en las cabezas de los jugadores.

Quiso impresionar de inicio el Real Madrid. Salió en tromba. Cristiano lanzó a las nubes una nueva falta, mostrando que el nivel de eficacia sube con Xabi Alonso y Özil. Al alemán le faltaron milímetros para llegar a un pase en profundidad de Marcelo. No se habían cumplido cuatro minutos y aparecía en escena el brasileño.

Fue decisivo. Encontró en su carril una autopista que recorrer sin límite de velocidad. Revelliere no sabía por donde le pasaban. Un cabezazo de Marcelo lo despejó Lovren cuando se dirigía al gol. Un zurdazo escorado lo sacó Lloris ajustado al palo.

El Lyon no se iba a dejar avasallar. Demostró empaque. Con un buen posicionamiento, adelantó metros y se adueñó del balón. Generó inquietud a un Bernabéu que tiene en la retina recientes descalabros europeos. La tensión afeó el espectáculo. El escenario favorecía al equipo de José Mourinho. Debía manejar los tiempos y supo golpear en un momento clave. Un gesto de calidad de Özil y un cambio de juego encontró a Cristiano en la única vez que se marchó por velocidad. Su disparo fue un aviso a Lloris. Era el momento en que debía aparecer un líder. Y fue Marcelo el que acaparó el protagonismo. Conectó con Cristiano, se adentró en el área, recortó con frialdad con la pierna derecha y con la izquierda superó a Lloris.

El Bernabéu respiró al unísono. Los jugadores mostraban un cambio a la hora de la verdad. Siete años sin ganar una eliminatoria en Europa. Era el momento de cambiar la historia. Y pudo sentenciar el duelo antes del descanso. Con el Lyon tambaleándose. Con Marcelo en todas partes. Un nuevo centro suyo lo enganchó Benzema para que se luciese su compatriota en la portería.

En la reanudación supo manejar los tiempos el equipo de Mourinho. Arriesgó el Lyon, dando entrada a Gomis. Obligado a marcar dejó huecos en defensa. Era su sentencia de muerte. Dos cabezazos de Cristiano, un disparo con buenas intenciones de Özil y la sentencia de Benzema.

Regresó la fiesta al coliseo de la Castellana. Un grave error en la salida de balón del Olympique dejó a Benzema en un mano a mano ante Lloris. En su momento más dulce no desaprovechó el regalo. Es el jugador clave de la eliminatoria tras marcar en los dos partidos. Se marchó con su afición en pie. Reconociendo el esfuerzo y la evolución de un futbolista que ha cambiado su identidad.
Ángel Di María, trabajador todo el encuentro, se sumó a la fiesta marcando el tercero. El primer reto de la temporada estaba conseguido.