Morante 'naufraga' en La Glorieta

Morante de la Puebla (Foto: Carlos Perelétegui)
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Paco Ureña corta una oreja, Manzanares y Morante se van de vacío decepcionando al público salmantino en la Feria Taurina 2015.

FICHA DEL FESTEJO

 

Se lidiaron toros de El Puerto de San Lorenzo, Salamanca para Morante de la Puebla, José Mari Manzanares y Paco Ureña.

 

Primer toro: Pitos para Morante de la Puebla

 

Segundo toro: Ovación para Manzanares

 

Tercer toro: Oreja para Paco Ureña

 

Cuarto toro: Bronca monumental a Morante

 

Quinto toro: Silencio para Manzanares

 

Sexto toro: Ovación para Paco Ureña

Entre tanta porquería como se cuece en los despachos salmantinos de políticos, entre tanta decepción, a veces se nos olvida que los toros son también poesía. Que la fiesta es belleza, que sus renglones se escriben a golpe de albero y sentimiento. Que la fiesta es misterio rubricado en seda, que el instante se hace eterno cosido a los vuelos de un capote, a la magia de una cintura en danza, de una zapatilla clavada en la arena. Desde el respeto y sin imposiciones, a esta fiesta todo el mundo es bienvenido.

 

Me he puesto a escribir sobre Morante y he perdido las palabras en la plaza de toros salmantina. Y sigo sin encontrarlas. Las dejé sembrando versos junto al albero de La Glorieta, cosidas al azul del traje de un torero más allá de los toreros.

 

morante glorienta

 

Morante, que así se llama, ha acariciado el maltrecho orgullo de una plaza vestida de reses deslucidas y descastadas del Puerto de San Lorenzo. Ha defraudado Morante que no se se ha querido inventar a un toro en la simiente poderosa de su muleta y no lo ha hecho crecer a la sombra de su cintura, ofreciéndose entero, sin guardarse nada.

 

Salió Fardero de 505 kilos para estrellarse en un capote con muchas maneras pero que no iluminó ninguna esta tarde. Tampoco intentó nada con la muleta el de la Puebla del Río, que con doce muletazos pasaportó a su oponente con media estocada y tres descabellos. Engañando a sus aficionados, los Morantistas, que con dolor en sus almas entre lágrimas dejaban ver su decepción. Pitada para el presidente por no devolver a un flojo toro. 

 

Se las vio Manzanares con Malvarrosa de 520 kilos que salió un poco suelto. Protagonizó una floja pelea en el caballo y perdió las manos al salir. En el último tercio el toro se vino arriba y se arrancó desde largo, para ver una buena tanda de la elegancia que este matador posee. Todo quedó en dos buenas series con la mano derecha a un bravo toro que derrochó nobleza y movilidad, al que Manzanares despachó con pinchazo y estocada cuando el toro estaba aún a medias de torear.

 

manzanares

 

En tercer lugar, bonito de hechuras y escaso de cara, saltó distraído Langostillo con 500 kilos con el que Paco Ureña no pudo hacer mucho en el primer tercio. Tan solo un quite por chicuelinas. Por estatuarios y el de pecho empezó el de Murcia que fue lo más vistoso de una faena a la que el matador se echó pronto ecima del toro ahogando las condiciones de un oponente que pedía más distancia. Estocada caída y una oreja para Paco Ureña.

 

Y llegó el cuarto y ahí estaba Morante de la Puebla, con el ambiente enrarecido tras una primera parte ruinosa. Hasta que salió Burganero del Puerto de San Lorenzo, toro al que había que ponerse delante y jugársela, en el que solo se pudieron apreciar dos verónicas y un gran circo persiguiendo al toro, dándole mantazos y matándolo de una estocada. Pitos para el toro en el arrastre.

 

Se devolvió el quinto, que tocaba en suerte a Manzanares. Y en su lugar llegó Malaguito de 531 kilos. Frío se mostró el alicantino, tanto como el negro de su luto, recibió de sosa manera y sin ninguna transmisión a un burel del Puerto que solo metió los riñones debajo del peto, al que poco pudo hacer en la faena de muleta porque era un toro rajado y huidizo al que trasteó y mató de una estocada casi entera. Silencio para Manzanares.

 

paco ureña glorieta

 

Saltó al albero de La Glorieta el que cerraba la plaza, toro sin fijeza al que Ureña le dio un soberbio saludo a la verónica con el que remató con una larga cambiada. Lo llevó al caballo con medias de buen gusto, rodilla en tierra y pegado a tablas empezó la faena en una tarde en la que se veían más ganas de triunfar que forma de hacer bien las cosas. Esas ganas es todo lo que ha dado este torero porque se ha enredado en una larga labor en la que el toro tampoco ayudó mucho. Escuchó un aviso y la Puerta Grande se le quedó a la mitad.

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