Miles de vítores acompañan a la Santa por las calles de la villa ducal

Emoción. Los fieles y devotos de la doctora de la Iglesia mantuvieron la costumbre de retratar con sus cámaras al paso procesional en un día luminoso
Roberto Jiménez

Ayer, en la Plaza Mayor, podían verse grupos de gente e, incluso, cinco ancianas sentadas pacientemente al sol esperando el paso de la patrona de Alba de Tormes, que una vez más regresó a las calles de la villa ducal entre vítores, aplausos y decenas de flashes fotográficos desde las cámaras más avanzadas hasta las más compactas. Todo por inmortalizar un momento y retener un recuerdo que enseñar en casa.

Todas guardarán en sus memorias imágenes de una Santa que casi 500 años después su nacimiento no pasa de moda y como comentaba con nostalgia algún vecino: “Es ella la que nos ve envejecer cada año en las procesiones”.

Y es que como rezaba ayer el suplemento especial de TRIBUNA, ¿Qué sería de Alba sin Santa Teresa?, sin los conventos que fundó, sin los turistas que quieren conocer el sepulcro donde descansan sus restos. ¿Qué sería de las fiestas que ayer comenzaron? Habría fiestas, sí, pero posiblemente no alcanzarían la dimensión que puede lograrse con la Santa.

A partir de ahora, comienzan unos días centrados en los actos religiosos, en la diversión, en el homenaje a los mayores de la localidad y en el Festival Internacional de Escuelas Taurinas.