Miguelanxo Prado: "El cómic español está viviendo su Edad de Oro"

Premio Nacional del Cómic

Miguelanxo Prado, galardonado con el Premio Nacional del Cómic por su obra 'Ardalén', ha asegurado que el nivel de los autores españoles de cómic "es magnífico" y ha añadido que el cómic español se encuentra "en un momento de efervescencia y madurez creativa".

 

"El cómic español está viviendo su Edad de Oro", ha aseverado en conversación con Europa Press minutos después de conocer que había sido premiado, una noticia que no "esperaba" pero que le produce enorme satisfacción. "Me encanta que mi trabajo merezca un reconocimiento de este tipo. Es un tranquilizante muy eficaz que te hace sentir que el tiempo y las energías dedicadas han valido la pena y no ibas desencaminado".

 

En cualquier caso, ha recalcado que haber sido elegido no significa automáticamente que su trabajo sea el mejor, y ha destacado que hay autores españoles con un nivel "creativo magnífico".

 

Prado ha celebrado que "cada vez se lea más cómic en España" y ha dicho que este momento que vive el cómic español no es "una efervescencia juvenil", sino "un fenómeno intergeneracional" que ha llevado al cómic español a un momento de "absoluta madurez".

 

Ha destacado que uno de los aspectos que hace más atractivos a los autores españoles es que son "muy variados", pues se dedican a hacer "superhéroes, manga, cómic infantil, humorístico o social".

 

Eso sí, lamenta que esta Edad de Oro del cómic español haya coincidido con la crisis económica, algo que ralentiza el proceso de expansión del cómic y que hace más difícil el acceso de jóvenes talentos a la industria. "Corremos en el riesgo de que gente magnífica termine tirando la toalla, aunque espero que eso no ocurra", ha alertado.

 

Miguelanxo Prado ha añadido que el mundo del cómic ha salido de su "burbuja" y se ha abierto a un público más generalista, en vez de estar solo dirigido a fanáticos o "friquis", algo a lo que ha ayudado la entrada del cómic en las librerías generalistas. "Hasta hace poco entrabas en una librería y encontrabas libros de cocina pero no cómics, una situación que resultaba peculiar", ha señalado.