Miguel García encara el futuro con gran optimismo: “Sin el fútbol se puede vivir”

ASUMIDO. “Lo importante es la vida y la familia, aunque no dejaré a mis compañeros de lado”
Teresa Sánchez
Tranquilo, sereno pero con una sonrisa siempre a punto de escapársele entre los labios y, sobre todo, dejando un mensaje presidido por la cordura y que invita a la reflexión para que su experiencia no se vuelva a repetir. Miguel Ángel García Tebar compareció ante los medios de comunicación apenas diez días después de haber vuelto a la vida sobre el césped del estadio Helmántico y lo hizo declarándose feliz precisamente por eso, por seguir vivo y junto a los suyos, mucho más allá del disgusto que le produce tener que dejar la práctica del fútbol profesional. Miguel García revivió los momentos previos y posteriores a su infarto, se detuvo en los porqués y habló sobre unos planes de futuro que, al menos por ahora, se limitan a vivir y disfrutar el momento.

CAMISETA E IMÁGENES
Miguel se remontó a la mañana en la que le sobrevino el infarto y también a los días precedentes en los que aseguró no haber sufrido ningún malestar. “Antes no había tenido nada de nada. Todo fue la mañana del partido”, comentó y se refirió a los comentarios de algún compañero que aseguró que durante el partido le comentó no poder llegar a la presión. “Prácticamente no me acuerdo de lo que pudimos hablar Perico y yo porque en esos momentos estaba un poquito ido. Sí es verdad que todo lo achacaba a la camiseta térmica que llevaba puesta porque yo tenía una sensación rara, de presión en el cuerpo. No comenté nada porque cuando llegó el intermedio lo primero que hice fue quitarme la camiseta térmica y el cuerpo notó un alivio muy bueno. Eso me hizo pensar que era la camiseta y el desgaste que había hecho”, reconoció el centrocampista.

A partir de ahí todo se precipita y su siguiente recuerdo ya se remonta al momento en que las asistencias médicas le sacaban del estadio. “Cuando me reaniman y abro los ojos me doy cuenta de la gravedad de lo que había sucedido. Hasta entonces no me enteré de nada”.

De hecho, Miguel ni ha visto ni tiene pensado ver de forma íntegra las imágenes que tantas veces se han repetido por televisión. “Sólo he visto la caída por la televisión porque el día que me sacaron de la UCI, justo estaban dando las noticias y las pude ver, pero no he querido ver más porque ya bastante susto os habéis llevado todos como para tenérmelo que llevar yo ahora. Fue un susto grandísimo. No tengo que verlas porque ya sé lo que pasó y hay que borrarlo de la mente y mirar hacia adelante”.

ADIÓS AL FÚTBOL
Al día siguiente de someterlo a un cateterismo, los cardiólogos confirmaron a Miguel algo que él mismo ya se temía, que tendría que dejar la práctica del fútbol profesional. “Podía intuir algo pero hasta que no me hacen las pruebas pertinentes y me detectan lo que todos sabemos, pues no era consciente de que al día siguiente me tenían que decir que tenía que dejar el fútbol. Me lo tomé como yo soy. Gracias a Dios estoy vivo y lo importante es la vida y la familia y que ahora podré disfrutar más de ellos. Lógicamente sin dejar a mis compañeros de lado porque voy a estar junto a ellos desde fuera del campo apoyándoles y ayudándoles en todo lo que pueda”.
Él mismo dice que jugar al fútbol es “lo único que sé hacer”, pero asegura que su ánimo es firme y lo lleva bien. “Voy asimilándolo y dándome cuenta de que el fútbol quedará en el recuerdo y ahora tengo que aprender a vivir con ello y seguir adelante. El fútbol no lo es todo, tengo una familia y mucha gente que me está apoyando, dando ánimos y haciéndome entender que se puede vivir sin el fútbol”.

LOS PORQUÉS
La gran pregunta que tanto Miguel como todo el mundo del fútbol se realiza es por qué ha sucedido esto. El futbolista confirmó que no tenía ningún antecedente y que incluso poseía exámenes cardiológicos pormenorizados. “Teníamos unos informes que me hicieron en Cádiz cuando sucedió lo de Puerta y la Junta de Andalucía aprobó que todos los jugadores profesionales que quisieran, podían hacerse unas pruebas exhaustivas de corazón en una clínica privada de allí. Yo decidí hacérmelas y estaba todo correcto. Eso se añade al reconocimiento médico de aquí y en todos los equipos en que he estado, se veía todo correcto y no se podía sospechar nada de lo que me pasó”.
¿Y entonces cómo le han explicado los médicos a Miguel lo que le ha sucedido? “Todo apunta a que el corazón no soportó un esfuerzo que hice durante el partido. Ésa fue la causa pero sinceramente no me han sabido decir cuál ha sido el motivo de eso porque no hay un motivo. Todo estaba bien y fue un momento en el que el corazón no soportó ese esfuerzo e hizo que la arteria se cerrara”, señaló el albaceteño.

PREOCUPACIÓN
Lo peor para él es que el suyo no es un caso aislado y es lógico que exista preocupación entre sus compañeros. “Los jugadores están más preocupados que nunca porque yo no tenía ningún problema cardíaco ni nada, y sucede esto. Se deberían tomar medidas porque, ante todo, están las personas y con eso no se debe jugar”, apunta Miguel y añade. “No sé cómo serán las Ligas extranjeras pero sí sé que la Liga española es muy exigente y cada vez más. Quizás sea el motivo, que el cuerpo no asimile esas cargas porque cada año se está viendo que los equipos son más físicos, se juega menos al fútbol en muchas ocasiones”. Por eso eleva la voz y pide en su nombre y en el de todos sus compañeros. “Habría que hacer un estudio porque cada vez el fútbol es más físico, la gente se prepara más y a lo mejor ahí hay una causa para que el corazón no aguante esos esfuerzos. No soy yo para decirlo, tendrán que ser los médicos y hacer controles para comprobar”. Que su vivencia sirva de lección.