Miguel de Cervantes y Salamanca, ¿quién ‘enhechizó’ a quién?

Palabras escritas en 'El Licenciado Vidriera' de Miguel de Cervantes

"Salamanca, que es llamada en todo el mundo madre de las ciencias... y habitan diez o doce mil estudiantes. Gente moza, antojadiza, arrojada, libre aficionada, gastadora, discreta, diabólica y de buen humor". ¿Por qué conocía tan bien Cervantes a Salamanca?

"Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”. A la luz de tales palabras escritas en una de sus Novelas Ejemplares, ‘El Licenciado Vidiriera’, nadie puede dudar de que Miguel de Cervantes tenía por Salamanca un afecto especial cuyo origen es lo que no se ha podido determinar con exactitud.

 

Y es que una de las discusiones que han mantenido diferentes biógrafos del escritor de Alcalá de Henares es si Cervantes residió o no en Salamanca. Alguno se atrevió a afirmar que sí, dando datos muy concretos sobre el tiempo que vivió en Salamanca, qué estudio e incluso donde vivió pero lo cierto es que no existen pruebas documentales que sostengan esas afirmaciones.

 

En concreto en el año 1819, Martín Fernández de Navarrete publica 'Vida de Miguel de Cervantes Saavedra'. Y en ese libro, bajo el epígrafe: ‘Cervantes estudió dos años en Salamanca’, afirma: “El señor D. Tomás González, catedrático de retórica que fue en aquella universidad nos asegura haber visto entre los apuntamientos de sus antiguas matrículas el asiento Miguel de Cervantes para el curso de filosofía durante dos años consecutivos, con expresión de que vivía en la calle de Moros. La separación del señor González de su antigua cátedra por haber sido provisto para un canonicato en Plasencia, y comisionado después por S. M. para arreglar el archivo de Simancas, nos ha privado de la proporción que hubiera tenido para facilitar un documento fehaciente de noticia tan honorífica a la misma universidad”.

 

Años después la escritora Blanca de los Ríos publica en el número de mayo de 1899 de la revista La España Moderna un artículo titulado "¿Estudio Cervantes en Salamanca?" en el que asegura que no hay rastro del asiento de matrícula del que habló Tomás González. Eso sí también deja una frase para la duda al comentar el hecho de que no aparezca no quiere decir que no existiera porque no es poca la documentación de la Universidad que desapareció por diferentes motivos.

 

Calle Cervantes, antiguamente de los Moros, donde la tradición dice que vivió Cervantes

 

Al margen de pruebas documentales, que en definitiva son las que se pueden dar por buenas, la leyenda popular dice que Cervantes vivió en la calle de los Moros, llamada después calle de Cervantes

 

Blanca de los Ríos apunta en su artículo que incluso algunos señalaban una casa concreta de esta calle que se consideraba su vivienda y frente a la que hoy en día se erige una residencia de estudiantes universitarios que lleva el nombre del escritor.  

 

Si hay algo innegable es que el autor de 'Don Quijote' conocía bien las costumbres de los estudiantes, y concretamente de los que iban a la Universidad salmantina. Conocía la leyenda de la cueva, situada bajo la iglesia de san Ciprián. La historia de El licenciado Vidriera se inicia a orillas del Tormes, y aunque el protagonista se va de la ciudad vuelve repetidamente a Salamanca porque, y así lo escribe de su puño y letra Cervantes, “enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”. Del relato corto 'La tía fingida', Cervantes afirma que es una historia verdadera sucedida en Salamanca en 1575. La vida universitaria le era familiar --La ilustre fregona, Las dos doncellas, La señora Cornelia, El licenciado vidriera, El Persiles libro lll, El Quijote segunda parte, El vizcaino fingido, La cueva de Salamanca...-.

 

Algunos estudiosos de la obra de Cervantes han afirmado que detrás de algunos personajes del escritor se encuentran  personas reales, contemporáneos más o menos amigos o enemigos del escritor. De hecho Ricardo de Rojas, en su libro Cervantes, apunta que Menéndez y Pelayo dejó constancia de que en el año 1600 Gaspar de Garcerán de Pinós narró una historia de un estudiante de Salamanca que de tanto leer libros de caballerías perdió el sentido y comenzó a delirar creyendo ser él mismo caballero andante. lo hace falta dejar volar un poco la imaginación un poco para relacionar aquel estudiante se parecía demasiado a Alonso Quijano. 

 

Salamanca 'enhechizó' a Cervantes pero también está claro que el escritor ha dejado huella en la ciudad como lo ha hecho en muchos otros rincones de nuestro país, y de ahí que se puedan seguir en varios rincones de la ciudad los rastros de una obra grandiosa.