¿'Miedo escénico' en el Helmántico?

La UDS solo ha conseguido un punto de los siete que tiene en casa y es, junto al Burgos, el único equipo que no ha ganado en su estadio

El Salamanca consigue fuera lo que se les escapa en su propia casa y parece haberse instalado en un ‘miedo escénico’ en este inicio de temporada que ha hecho que el conjunto de Balta solo haya cosechado un empate en los tres partidos disputados y haya caído derrotado en dos ocasiones.

De hecho, junto al Burgos, colista de la clasificación, son los dos equipos del Grupo II de Segunda División B que no han conseguido regalar a sus aficionados la miel de la victoria y consiguen fuera los éxitos en forma de tres puntos.

Así, el conjunto dirigido por Balta empató (1-1) en casa en el primer encuentro frente a la Segoviana y ha perdido los dos siguiente choques en El Helmántico frente al Palencia (0-1) y Athletic B (1-2) por lo que el ‘miedo escénico’ parece que se ha instalado en los jugadores que notan más la presión que fuera de casa, donde sí han dado la cara.

Además, los datos reflejan que en su domicilio, la UDS solo ha marcado 2 goles de los 7 que lleva anotados y ha encajado 4 de los siete del total, rindiendo a un nivel más elevado fuera de la provincia charra. De hecho, la Unión es el segundo peor equipo en su estadio con un punto, solo superada por el colista de la clasificación, el Burgos que ha contado sus partidos en casa por derrotas.

A domicilio, 6 puntos de 9
Sin embargo, la cara del equipo son los encuentros fuera de casa; de los tres disputados ha vencido dos, frente al Sestao River (1-3) y Logroñés (1-2), y ha perdido uno, frente al Amorebieta (1-0), tabla de salvación de un equipo que si no hubiera cosechados triunfos fuera estaría hundido en la tabla.

No obstante, los charros tienen tiempo suficiente para la reacción y qué mejor manera de hacerlo que con una victoria frente al Lemona el domingo a las 17.00 horas en El helmántico para olvidar los errores pasados, reconciliarse con una afición volcada y desterrar de una vez por todas esa pequeña ‘maldición de jugar en casa’.