Microbiología mejora antibióticos para tratar infecciones por hongos

El Instituto de Microbiología y Bioquímica de Salamanca desarrolla un trabajo de investigación orientado a mejorar la producción de antibióticos específicos para tratar infecciones fúngicas, que en ocasiones pueden ser letales.
ICAL

Aunque poco frecuentes –las más comunes son las superficiales como las que aparecen en las mucosas o en la piel–, los hongos tienen una tendencia especial a causar infecciones en individuos con un sistema inmunológico deficiente. Por ejemplo, los enfermos de SIDA, quienes reciben tratamiento contra el cáncer, así como pacientes sometidos a trasplantes a los que se les bajan las defensas para que el cuerpo no rechace el órgano tienen más probabilidades de desarrollar infecciones micóticas graves.

El director del Instituto, Ángel Durán, explica que los hongos del género Aspergillus pueden provocar desde una infección alérgica a una enfermedad invasiva grave, ya que se localizan fundamentalmente en los pulmones y sobre todo en personas inmunodeprimidas, de ahí la importancia de este trabajo, más cuando en la actualidad hay “escasez” de compuestos antifúngicos específicos y los que se utilizan producen efectos secundarios, en algunos casos graves, relacionados con problemas hepáticos o de riñón.

En concreto, el doctor Durán explica que el tipo de investigación que se lleva a cabo en el centro es básica, por lo que se utilizan principalmente microorganismos eucarióticos como modelos de estudio y algunas líneas giran en torno al estudio de los mecanismos moleculares por los que la célula establece su tamaño y morfología.

Diana apropiada
Uno de los condicionantes de la morfología de la célula fúngica es su pared celular, que es una diana muy apropiada en la búsqueda de agentes antifúngicos que tengan toxicidad selectiva, es decir, efectivos contra el huésped e inocuos para el hospedador. Además, justifica la necesidad de estos estudios debido a que el número de agentes terapéuticos desarrollados para combatir las infecciones fúngicas es considerablemente menor que el de los agentes antibacterianos, debido a que la incidencia de las infecciones fúngicas fue siempre menor que las infecciones bacterianas o víricas, tanto en número como en grado de letalidad.

Asimismo, el arsenal antifúngico actualmente disponible, de utilización sistémica, como los antibióticos poliénicos, agentes imidazólicos o triazólicos, no actúan selectivamente sobre la célula fúngica. Debido a esta inespecificidad y al alarmante aumento de las infecciones fúngicas sistémicas, tanto cuantitativo como cualitativo, parece no sólo razonable sino también necesario, dedicar esfuerzos adicionales al estudio del mecanismo de la biosíntesis de la pared celular fúngica, afirma.

En el Instituto de Microbiología y Bioquímica hay en la actualidad 18 grupos de investigación y otra de las líneas que se llevan a cabo es el estudio de la regulación de la expresión génica en determinados microorganismos, para su aplicación en la construcción de estirpes que tengan nuevas propiedades biotécnicas.

Así, se intenta construir, mediante técnicas de ingeniería metabólica, estirpes del hongo Ashbya, próximo a las levaduras, que mejoren la producción de aditivos alimentarios tales como la vitamina riboflavina y el ácido fólico, estirpes de levaduras empleadas en panificación que tengan incrementada su capacidad fermentativa y estén enriquecidas en aminoácidos y estirpes de Streptomyces con mejoras en los procesos de producción de antibióticos.

En este centro trabajan 105 personas, de las que más de una veintena son investigadores de plantilla. El resto son técnicos, investigadores de postdoctorado y personal becado. Una de sus características fundamentales es su carácter mixto, por tener la titularidad compartida entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Salamanca.