Mi pareja es adicta al sexo ¿qué hago?

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La transgresión realizada genera confusión, congelamiento, desorganización, hambre de explicaciones, búsqueda de descripciones y razones que nos permitan volver a la sensación de estabilidad y orden.

Hace un tiempo recibí un correo electrónico de una persona cuya pareja tenía una adicción al sexo. Me pedía ayuda y a la vez señalaba la necesidad de estar pendientes de las parejas de las personas que son adictas al sexo:

 

"francamente, echo mucho de menos que se detalle, el sufrimiento al que estos adictos someten a sus familiares más cercanos. ¿Por qué no existimos las víctimas? Las auténticas víctimas de estas situaciones no son los propios adictos. Hay esposas y hay niños, inocentes, incapaces de entender...".

 

Pregunta que se hace María, quien relata: "hace ya año y medio descubrí que mi marido, de 47 años, lleva toda la vida metido en el mundo de la prostitución, el juego y, posiblemente, las drogas. Y lo descubro porque ya no sabe cuándo es el momento y lugar adecuados para chatear, a través de internet, con prostitutas...".

 

También le ocurre a mujeres como cuenta Laia: "Mi pareja desconoce esto, puesto que me siento realmente mal por hablar con otros chicos y más aún de sexo y mantener "cibersexo" puesto que con él tengo todo eso y en la realidad. Ayer me decidí a preguntar sobre esto, porque me di cuenta que algo no va bien, no sé si es adicción o simplemente un trauma que me está causando estragos. Y es que, en este último mes he mantenido estas "relaciones" con 6 chicos más, a parte de mi pareja".

 

Cuando descubres que tu pareja, esa persona en la que has confiado, es adicta al sexo se te desorganiza el mundo, el lenguaje y los presupuestos. Se plantean muchas preguntas.

 

La transgresión realizada genera confusión, congelamiento, desorganización, hambre de explicaciones, búsqueda de descripciones y razones que nos permitan volver a la sensación de estabilidad y orden, desarrollo de nuevas narrativas para poder mantener la historia de mi vida en un nuevo capítulo y no ponerle un punto final a la relación.

 

Cuando te enteras de que tu pareja tiene este tipo de comportamientos, te pueden asaltar muchas preguntas como éstas: ¿Es falta de compromiso? ¿Tiene miedo a perder una parte de él? ¿Es falta de comunicación conmigo? ¿Busca inconscientemente ser malo? ¿Está buscando siempre sensaciones nuevas? ¿Me quiere? ¿Es igual que una infidelidad? ¿Realmente quiere una relación conmigo o le gusta la vida que lleva conmigo y por eso la quiere mantener de cualquier modo? ¿Es debido a comportamientos anteriores? ¿Qué he hecho yo mal para que tenga una vida sexual alternativa a mí y más aún desde el principio de nuestra relación? ¿Es satisfactoria su vida sexual conmigo?

 

En ocasiones se puede desarrollar entre ambos una narrativa que genera mitos: no lo quería hacer; como tú no me lo dabas lo tuve que buscar fuera; es que estaba estresado; es que en mi familia de origen era lo habitual; no es para tanto y no entiendo cómo te puede afectar tanto; todo el mundo lo hace; es algo genético o de las hormonas; es que tengo un deseo sexual muy alto; me salen cosas en internet; creía que no te importaba.

 

Todo esto no es el problema, el problema es que está realizando una conducta que le destruye y destroza a la pareja. Es necesario aceptarlo y tomar medidas.A la vez es lógico que si tú eres la persona dañada te asalte la vergüenza y quieras callar, esconder o negar la realidad, sentirás humillación y que te han tratado con desprecio.

 

Parece que no lo puedes comentar con nadie, que no te van a creer. Puede que te entre una rabia tremenda, confusión o que te deprecies y pienses que no eres suficiente. Todos estos sentimientos son lógicos y a la vez necesitamos que no sean los que guíen tu actuación.

 

CRITERIOS DIAGNÓTICOS DE LA ADICCIÓN SEXUAL (Carnes P, 2012):

 

1.- Fracaso persistente en resistirse al impulso de llevar a cabo una conducta sexual.

 

2.- Frecuentemente dedica a la conducta sexual más tiempo del previsto o de forma más intensa de la deseada.

 

3.- Deseo persistente y esfuerzos infructuosos para parar, reducir o controlar los comportamientos sexuales.

 

4.- Dedicación de un enorme gasto de tiempo para obtener la conducta sexual, dedicarse a ella o recuperarse de ella.

 

5.- Preocupación por la conducta sexual o las actividades rituales previa.

 

6.- Frecuentemente participa en conductas sexuales cuando debería atender obligaciones laborales, académicas, domésticas o sociales.

 

7.- Continúa con su conducta sexual a pesar de que es consciente de que tiene un problema social, económico, psicológico o físico que es causado o aumentado por la conducta sexual.

 

8.- Necesita aumentar la intensidad, frecuencia, número de veces o riesgo de la conducta sexual para conseguir el efecto deseado, o disminuye el efecto de la conducta sexual cuando se realiza con el mismo nivel de intensidad, frecuencia, número de veces y riesgo.

 

9.- Abandona o limita sus actividades sociales, laborales o de ocio por culpa de la conducta sexual.

 

10.- Presenta malestar, ansiedad, inquietud, irritabilidad si no puede llevar a cabo la conducta sexual.

 

En resumen, si descubres que tu pareja tiene un problema de adicción al sexo, puedes seguir los siguientes pasos:

 

1.- Hablar abiertamente del problema y poner las cosas en claro. Te puede ayudar leer con la pareja el libro Atrapados en el sexo.

 

2.- Acudir a un profesional que haga un diagnóstico adecuado.

 

3.- Cuidarte y protegerte de los daños, pon límites y condiciones oportunas, ten una vida propia.

 

4.- Valorar si realizar analíticas de enfermedades de transmisión sexual.

 

5.- Darte tiempo y darle tiempo.

 

6.- Darle a tu pareja la responsabilidad de curarse.

 

7.- Evitar el control y vigilancia de sus actividades.

 

8.- No convertirte en salvador, cuidador o protector.

 

9.- Valorar acudir a los grupos de parejas de sexólicos anónimos.

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