Merece la pena

GANAR Y LISTO. El Salamanca busca frente al filial del Villarreal una victoria con la que se certifique su permanencia. EMPATAR O PERDER, Y A REZAR.
Teresa Sánchez

Permanecer se ha convertido en el verbo de cabecera del unionismo. Pocas veces se le había dado tanto valor a la categoría de plata del fútbol nacional como en esta temporada 2009-2010 a la que la Unión Deportiva Salamanca echa hoy el cierre. El último partido es el encuentro del año, como se decía en los Real Madrid-Barça el partido del Siglo, porque de él dependen muchas cosas. Tres puntos y la confirmación de que la Unión sigue en Segunda, luchando contra sus carencias y dificultades económicas, pero viva al fin y al cabo. El partido ante el conjunto filial del Villarreal gana en dramatismo a medida que se acerca pero si algo bueno tiene es que la Unión llegará a él dependiendo de sí misma y eso es algo que hace unas semanas parecía imposible.

Las cábalas para la escuadra salmantina son sencillas. Con una victoria llegará la celebración por la permanencia, un empate o una derrota le obligará a esperar a que finalicen varios encuentros de sus rivales y, calculadora en mano, comprobar si la suerte ha caído de su mano. Demasiado arriesgado.

Por eso en la mentalidad de los unionistas no cabe otro resultado que el triunfo y con esa idea se desplazaron ayer a Villarreal, dispuestos a echar el resto después del tremendo esfuerzo al que se han visto sometidos en las últimas semanas. El Salamanca ha vivido una auténtica contrarreloj y el desgaste empieza a pasar factura. De hecho varios futbolistas llegan a este encuentro con la gasolina justa, desgastados por el esfuerzo o por lesiones como la que sufre Toti. El canterano lleva semanas arrastrando una pubalgia, apenas ha entrenado, se ha tenido que infiltrar en varias ocasiones y apenas aguanta más. Hay muchas dudas de que hoy pueda jugar de inicio y por eso Jorge D’Alessandro hizo viajar a 19 futbolistas. Si el 22 de la UDS finalmente no está apto para jugar, existen las alternativas de Kike o Quique Martín, aunque es más que probable que sea el más veterano el que asuma la responsabilidad de salir de inicio y hasta que el cuerpo aguante. Entre algodones también están Murillo y Linares, aunque se espera que, tras el viaje de ayer, puedan descansar bien y estar en el once definitivo.