Menudo Vía Crucis

Ser unionista en el día de ayer fue complicado. Que las únicas alegrías de la tarde las aporten los goles del Xerez al Valladolid es lamentable. Ver como golpean a tu equipo una y otra vez y no observar respuesta es doloroso. Son sensaciones que deja un nuevo varapalo para el Salamanca.
DAVID GUTIÉRREZ

Una derrota dura. Y no sólo por la pérdida de los tres puntos, porque esto ya es tónica habitual, sino más bien por la actitud del equipo, por la ausencia del mismo durante muchos minutos y por la incapacidad que esta UDS deja intuir para revertir la pésima situación deportiva por la que atraviesa. Es grave, pero lo de menos es la clasificación. Lo peor de todo es que no hay atisbo de mejora, que se evidencia una tendencia claramente a peor. Quedan doce jornadas, que pueden convertirse, con las dos inmediatamente precedentes, en un auténtico Vía Crucis para los blanquinegros.

Con dos novedades en el once local, Sito a la derecha y Linares arriba, el inicio del partido por parte de la UDS no fue malo. Salió con ímpetu, pero le duró diez minutos. Hasta entonces, un pase a la frontal de Linares que envió alto Hugo Leal y una falta botada por Salva Sevilla que desvió Eduardo. A partir de ahí, y durante media hora, la UDS desapareció. Y el Numancia lo aprovechó a la perfección. Nano lanzó un aviso con un zapatazo que repelió Biel y al cuarto de hora llegó el primer golpe que noqueó al Salamanca. Nano pone un centro, recoge su propio rechace, vuelve a ponerlo y Lago Junior, en el primer palo, lleva el balón a las mallas. Dos minutos después el punta soriano pudo hacer el segundo en un remate peinado. El Numancia no falló en una falta botada por Barkero desde la derecha en la que Biel sale erróneamente y Del Pino, en el segundo palo, anota el segundo (minuto 26). Tres minutos después el mismo jugador asestaba el golpe definitivo a los locales. Rossato se confió y Del Pino le ganó la posición tras un nuevo centro de Nano.

Final del partido, con un Salamanca carente de todo lo que debe tener un equipo de fútbol que pretenda que lo consideren como tal y un Numancia muy bien asentado, con Barkero jugando a su antojo y creando peligro cada vez que superaba la línea del centro del campo. Tuvo el Salamanca en los instantes finales de la primera parte un arreón de casta encabezado por Toti. Fue el canterano, único que se salva del horrible estado de forma del Salamanca, el que sirvió el gol en bandeja a Linares que solo en el área picó su cabezazo para enviarlo por encima del larguero. El pitido del árbitro para indicar el camino a vestuarios fue un alivio.

Salva Sevilla, ausente en espíritu, dejó también sus piernas en el vestuario y Sito dio entrada a Kike López para ofrecer más verticalidad. No fue buena la apuesta. El Salamanca no se hizo con el balón nunca y en ataque disparó dos veces entre los tres palos. Escaso bagaje. El Numancia pudo incluso hacer más daño. Del Pino, a los ocho minutos, llegó un segundo más tarde que Biel a un balón suelto en el área. La salida de Íñigo le creó demasiados problemas a los centrales. Primero, el delantero fue víctima de un posible penalti de Lombán. Luego estuvo a punto de culminar una contra perfecta movida de lado a lado por Nano, Barkero y el propio Íñigo que, solo ante el portero charro, envió demasiado cruzado. Mientras, el Salamanca inquietó a Eduardo con un tiro de Laionel desde fuera del área. Hasta que volvió a aparecer Toti. El canterano no merece que su mejor momento coincida con el pobre juego del Salamanca. El mediapunta blanquinegro tomó el balón en el pico del área, se fue hacia adentro recortando a Flaño y lanzó lejos del alcance del portero. Buen gol. Lástima que resultase inútil.

Inútil porque el Salamanca volvió a perder. Una vez más lo hizo merecidamente, porque el rival fue mejor y porque el propio equipo unionista cometió errores muy graves. El descenso está sólo a tres puntos, demasiado cerca viendo lo que se le viene encima a los de Sito. ¿Un cambio en el banquillo? ¿Acaso funcionó la última vez?