¡Menudo subidón!

Como reza el refrán A quien madruga Dios le ayuda y, ciertamente, cuando acabó el encuentro, ya con los tres puntos en el casillero salmantino hubo quien le encontró su ventaja a la barbaridad de tener que jugar a las cuatro de la tarde. Eso después, claro, porque antes y durante se sufrió de lo lindo.En el Salamanca la tensión propia era demasiada y la falta de ella soltó a los jugadores de un Castellón, para algunos, motivados en exceso ante los charros y que ofrecieron la que posiblemente haya sido una de las mejores imágenes de la temporada.
Teresa sánchez

De hecho tras unos minutos iniciales en los que fue la Unión la que llevó claramente la iniciativa, los locales comenzaron a aprovechar las imprecisiones y despistes de los blanquinegros para poner en serios apuros las opciones del equipo salmantino.

Antes, y por mediación de Linares, el equipo de Jorge D’Alessandro había desperdiciado una ocasión clarísima para adelantarse en el marcador. El punta del equipo salmantino peleó como en él es habitual y ganó la espalda a los dos centrales del equipo local para plantarse ante Lledó y enviar el balón fuera rozando el poste. Toti y Perico lo habían intentado anteriormente con disparos lejanos que no encontraron portería.

Pero fue a partir de ese momento cuando el Castellón comenzó a estirarse, buscando siempre a un Ulloa, cuya fortaleza y facilidad para controlar el balón ponía en jaque a la defensa salmantina. En unos minutos de clara pájara de los visitantes, el Castellón tuvo ocasiones claras para adelantarse en el marcador, en ambas con Rafita como protagonista. Primero aprovechó una pérdida en la medular de Álvaro golpeó fuera y posteriormente fue el propio centrocampista cordobés el que dificultó, esta vez dentro del área, un disparo del punta local que se marchó ligeramente desviado y cerca del palo derecho de la portería de Biel Ribas.

En las filas de la UDS era Perico el que parecía tener las ideas más claras y fue él el que dispuso de una nueva ocasión en la que Lledó se convirtió en protagonista porque evitó el tanto.

Llegaba el descanso y el bagaje no parecía el suficiente como para sacar tan trascendental choque adelante, así que tras el paso por vestuarios, la Unión salió con un punto más de ambición. Comenzó a aparecer con más asiduidad Salva Sevilla, que además dispuso de una clara ocasión en el lanzamiento de una falta en la que el balón golpeó el poste derecho de la portería de Lledó. El peligro estaba en que el Castellón, con nada que perder en el encuentro, no se encerró y siguiendo saliendo con peligro hacia el área salmantina, en la que Pedro cabeceó casi en solitario, aunque sin precisión.

Al encuentro le restaba apenas media hora y la necesidad de marcar podía hacer cundir la ansiedad en las filas unionistas pero Álvaro Jurado se encargó de apagarla con un auténtico golazo. El centrocampista se hizo con un balón casi veinte metros más allá de la frontal y se soltó un zapatazo que llevó el esférico al fondo de las mallas de la portería de Castalia.

Un tanto liberador que desató la alegría sobre el césped y en la banda. A partir de ese momento el Salamanca jugó con mayor tranquilidad, aun cuando su rival seguía buscando con ambición el empate. Aprovechando los espacios que dejaban los locales llegó el segundo tanto de la Unión. Ligeramente escorado Salva realizó un centro chut que, en el segundo palo, encontró a un Kike que se lanzó como un gato a la caza del balón tocándolo lo justo con la puntera para llevarlo al fondo del marco de la Plana.

Parecía todo hecho e incluso Linares tuvo la sentencia en sus botas pero tocó sufrir porque el colegiado castigó un penalti de Murillo a Bleda y Ulloa –en la repetición porque el primer disparo lo rechazó Biel–, puso el 1-2. Instantes de angustia, eternos hasta que Pino Zamorano señaló el final y, a partir de ahí, a descansar y esperar otros resultados. Al final madrugar salió bien. ¡Menudo subidón!