¡Menudo espectáculo!

Espectacular. No cabe otro calificativo para definir el encuentro que disputaron ayer UDS y Las Palmas. Probablemente el mejor que ha disputado el equipo salmantino en casa, al menos para el aficionado que disfrutó de lo lindo del fútbol de su conjunto y de la remontada ante un equipo insular tan joven como descarado.
Teresa Sánchez

Tanto, que cuando se puso por delante en el segundo tiempo con más de media hora por delante, se destapó con rondos en la zona de tres cuartos. Cometió el error de no cerrar el encuentro y el Salamanca, a la contra, reaccionó y como una apisonadora no tuvo piedad de su adversario.

El primer tiempo fue bonito, con fútbol de ataque, verticalidad, ambición, goles, ocasiones y trabajo para definir lo que ambos contendientes pusieron sobre el césped.

Cualquier planteamiento previo acabó por tierra por un error en la zaga blanquinegra, en la que faltó entendimiento ante un pase interior de Juanpe. Apareció la duda entre marcar el fuera de juego o seguir al delantero y eso propició que Javi Guerra alcanzara en solitario el área e hiciera una vaselina a Biel, que aunque tocó ligeramente no pudo evitar el tanto. Fue un golpe tempranero y quizás porque eran conscientes de que quedaba mucho por delante, los unionistas no se vinieron abajo, más bien todo lo contrario. Se hicieron con el control del balón, bien manejado, con movilidad y rapidez, cuando estaba en sus pies y rápidamente recuperado cuando eran los canarios los que se hacían con él. Del primer al último jugador trabajaron hasta la extenuación por tener el esférico amarillo en posesión y lanzarlo hacia el área.

El partido se abrió y las ocasiones se sucedieron. Héctor estuvo cerca de lograr el empate. También probó suerte Sarmiento, entendiéndose a la perfección con Arbilla. El equipo y la afición sentían que de persistir en esa línea el tanto podía llegar en cualquier momento y lo hizo. Marcos Márquez, peleándose con mucho criterio con los centrales insulares y ganando la mayoría de esas batallas, se hizo con un balón en la zona medular y realizó un pase interior perfecto sobre la salida en velocidad de Kike, que emprendió la carrera en solitario, se plantó en el área y marcó.

Eran, sin duda, los minutos más espectaculares de los salmantinos ante su afición y pese a tener ya el empate, siguieron en su empeño de acudir al área de Las Palmas. El goleador charro a punto estuvo de hacer el segundo por dos veces. Primero con un chut lejano y después al elevarse entre los centrales y tratar de batir con un sutil golpeo de cabeza a Barbosa. Entre medias de tanto ataque local, también Las Palmas llegaba en alguna ocasión al área de Biel Ribas, aprovechando sobre todo su facilidad para mover el balón y que el partido ofrecía espacios.

Y si el primero fue bonito, el segundo resultó vibrante. El Salamanca seguía mandando con criterio pero recibió un duro golpe cuando Javi Guerrero adelantó de nuevo a su equipo en una acción aislada. Ese golpe sí que lo notaron los charros que durante diez minutos estuvieron a merced de un rival que movía el balón de un lado a otro, sin profundidad, pero tratando que los minutos pasaran.

Pero todavía quedaba un punto de fe en las filas blanquinegras. La que tuvo Goikoetxea para continuar al ataque en una jugada en la que recuperó el balón y llegó hasta el área para recibir un servicio de Kike y batir con el estilo de un 9 al portero e igualar el duelo. Ahí se desmelenaron los locales que se lanzaron a por el tanto de la victoria que llegó en los pies de un enorme Kike, que siguió una jugada en la que buscó la asistencia a Marcos, y remachó sobre la línea de gol. Moratón puso la sentencia definitiva tras un saque de falta y redondeó una tarde espectacular para los intereses de la Unión Deportiva Salamanca.