"Me considero muy afortunada porque yo, al menos, podré contárselo a mis hijos"

Beatriz Sánchez Torrecilla, víctima de los atentados del 11M

Beatriz Sánchez Torrecilla tendrá secuelas el resto de su vida, pero esta salmantina pudo salir por su propio pie del vagón en el que iba una de las bombas en la estación de Santa Eugenia.

Tiene una voz esperanzada y fuerte. Habla con una alegría sin contener que te hace sonreír minutos después de haber terminado la conversación con ella. Beatriz Sánchez Torrecilla es salmantina y está viva. Cualidad esta última que parece un milagro teniendo en cuenta que hace 10 años se dirigía a su trabajo en el hospital Carlos III de Madrid sentada en uno de los vagones del tren de cercanías de la estación de Santa Eugenia en los que detonó una de las bombas.

 

Beatriz se había colocado en uno de los asientos abatibles cercanos a las puertas cuando notó "una presión muy fuerte, como si todo fuera a cámara lenta". En ese momento, esta psicóloga solo pensó: "Algo malo pasa". Después, ella misma recuerda despertarse "tirada en el suelo tras estar un rato inconsciente" y pensar únicamente "en no mirar hacia atrás". De este modo, la salmantina se arrastró fuera del tren como pudo hasta que fue atendida: "Obrar así me ayudó a no tener imágenes de lo que había dentro de ese tren".

 

Después tampoco ha querido ver periódicos ni ver muchas imágenes y el tiempo le ha ayudado a tener este terrible episodio "bastante olvidado" a pesar de que tiene una lesión de por vida: pérdida de audición y acúfeno -ruido constante en el interior del oido-.

 

Beatriz Sánchez, que tenía 29 años en el momento de las explosiones, reconoce que 10 años después no tiene contacto con nadie con la que coincidiera aquel 11M: "Mientras estaba en el hospital, los heridos nos mirábamos entre nosotros, pero no decíamos nada, todo estaba en silencio. Estábamos tan asustados y tan nerviosos que creo que no sabíamos qué decir", reconoce.

 

Ella subraya que una vez que todo pasó, "lo llevé peor por lo que sufrió mi familia, por la incertidumbre que pasaron... pero no hemos querido hablarlo demasiado tampoco", añade. De hecho, incluso hace relativamente poco tiempo, un amigo le señaló una publicación en la que su nombre aparecía en un listado de fallecidos por el atentado del 11M... "hay muchas cosas que no sé".

 

Después, esta psicóloga salmantina se armó de valor: "El primer día que fui a trabajar después de la baja, cogí de nuevo el tren. Fue muy duro y difícil, pero sabía que tenía que hacerlo para sobreponerme a todo eso. Al principio lo miraba todo, estaba pendiente... pero luego comprendí que iba a dar igual porque lo que sucedió no es algo predecible. Además... ¡iba a ser mucha casualidad que me tocara a mí dos veces!", dice entre risas.

 

Ahora, esta superviviente ha vuelto a su Salamanca natal donde ejerce su profesión desde su despacho profesional. Tiene dos hijos de 7 y 3 años, con los que no ha hablado de este episodio de su vida: "Sin embargo, me considero una mujer muy afortunada porque yo, al menos, se lo podré contar algún día a mis hijos" y lanza al aire una de sus pocas preguntas: "¿Qué pasaría realmente? Creo que nunca se va a saber el 100% de la verdad".

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