Mayor seguridad y otras medidas para los taxistas

 
La muerte de un taxista, ayer en Salamanca, a consecuencia de un tiroteo entre criminales por un ajuste de cuentas no es un hecho aislado ni la tragedia de un solo día. Es verdad que hoy todos sus compañeros sólo tienen palabras y sentimientos de apoyo para Ángel Sánchez y su familia, pero no hace mucho otro taxista moría en Asturias y en todo el territorio nacional no pasa una semana sin que haya que lamentar una acción violenta contra estos autónomos. Es muy triste tener que enterrar a un compañero para que las autoridades competentes se hagan eco de un problema que viene de largo, y que realmente tiene difícil solución, pero que al menos exige la puesta en marcha de mayores medidas de seguridad en zonas especialmente conflictivas y un protocolo de actuación más eficaz en las peligrosas horas de la madrugada. Salamanca sigue siendo una ciudad tranquila, pero no vale ese argumento cuando en plena noche se produce un tiroteo en un barrio donde los vecinos sufren a diario la inseguridad ciudadana a causa del narcotráfico. Queda mucho que hacer en este sentido, más si hablamos de un sector, el de los taxistas, que están sufriendo además y de forma especialmente grave, la crisis económica, con descensos en la facturación entre el 30 y el 50 por ciento, y sin que se le ofrezcan alternativas o medidas viables para su supervivencia. Los taxistas protagonizarán un paro desde la mediodía de hoy hasta medianoche. Ojalá que este gesto en apoyo de su compañero fallecido sirva también para mejorar sus condiciones de trabajo.