Matosa, uno de los pocos elegidos para exportar carne de vacuno a Rusia

(Foto: Chema Díez)

El matadero, ubicado en Santa Marta, cumple todos los requisitos para sacrificar animales procedentes de cebaderos o explotaciones ‘limpias’ de toda España.

El sector ganadero en Salamanca se muestra expectante ante la decisión de Rusia de importar productos derivados del vacuno en España, y más aun con el matadero Matosa, ubicado en Santa Marta de Tormes, como uno de los elegidos del territorio nacional para esta actividad.

 

Así lo han confirmado varios ganaderos que acude cada lunes en la Lonja Provincial consultados por TRIBUNA, quienes han destacado que la decisión “si es firme, supondrá un incremento del precio de los animales y ya se habla de entre 0,20 y 0,22 euros por kilo más lo que se está pagando”.

 

La opción de exportar animales por parte de España tan solo es posible en tres o cuatro mataderos de la geografía nacional y uno de ellos está enclavado en la provincia de Salamanca, que puede recibir cabezas de ganado procedentes de toda España para mandar las canales a un país con un gran consumo exponencial como es Rusia.

 

Además, según las primeras informaciones ofrecidas, Rusia importará 1.000 cabezas de ganado diarias de España, lo que supone un gran volumen de canales que favorecerá el aumento del precio en origen.

 

No en vano, y según ha podido saber este diario, la gran mayoría de las explotaciones y los cebaderos de la provincia de Salamanca no está ‘limpio’, o lo que es lo mismo no están calificados y se encuentran en procesos de saneamiento ante posibles enfermedades como la brucelosis.

 

No obstante, la provincia de Salamanca sí se verá beneficiada por este hecho ya que se dará salida a animales y su precio será mayor en el mercado por la demanda existente ante la decisión de Rusia de iniciar la exportación, que también afectará de un modo positivo al vacuno de vida, arrastrado por la tendencia de la carne.

 

Por tanto, el sector ganadero se muestra expectante ante esta decisión y el inicio de las futuras exportaciones con un valor de los productos en el mercado que puede dispararse como ya ocurrió en su momento con el ‘famoso’ barco con destino a Líbano o Turquía, aunque en este caso las restricciones son mayores.