Masiva participación sobre la pista y en la grada en una larga tarde atlética

La décimo tercera edición del Trofeo Caja Duero de atletismo explotó más que nunca su faceta de cita de promoción del atletismo en una tarde en la que si algo hay que destacar, a falta de grandes marcas, es la participación, tanto de atletas como de público.
Teresa Sánchez

Se superaron las expectativas en cuanto a inscripciones, lo que obligó a abrir numerosas series en las pruebas de velocidad –hasta siete, por ejemplo, en las pruebas de 200 metros–, e hizo que la cita se alargara hasta las 22.30 horas y en la grada la afluencia de aficionados superó, con creces, a la de las últimas ediciones.

En cuanto a las pruebas, lo más destacado se encontró en las de velocidad en las que la presencia de atletas de la selección nacional junto a varios corredores extranjeros, principalmente de Portugal, elevó el nivel. A falta de Ángel David Rodríguez El Pájaro, que finalmente no tomó la salida, en la carrera de los 100 metros lisos, la victoria fue para el senegalés Katim Taure, seguido por Freddy Muyala, mientras que María Vega Escribano logró el mejor tiempo en la segunda serie final del hectómetro. Pero la principal alegría para los velocistas nacionales llegó por parte de Francisco Javier López del Cueva de Nerja, en los 110 metros vallas, puesto que con un tiempo de 13”79 logró la mínima para disputar el Campeonato de Europa. En esa misma prueba Rasul Aabo logró el récord de Portugal de su categoría con 14”35.

En cuanto a los concursos, sin ser tan lucidos como las pruebas de velocidad, no depararon grandes sorpresas. Javier Bermejo se impuso en la prueba de salto de altura, mientras que el portugués Marcos Antonio Fernández hizo bueno su gran momento de forma imponiéndose a Eusebio Cáceres (segundo) y Joan Lino Martínez (tercero), que se quedó con un salto de 7,62. En la prueba femenina Concha Montaner (segunda), se impuso a Petra Mun (tercera), su principal rival en el panorama nacional, aunque la gran destacada fue la nigeriana Comfort Chinelo, que no sólo ganó el concurso con un salto de 6,62, sino que además logró la mejor marca en la historia del Trofeo Caja Duero.