Más leña al fuego del Grupo SIETE

Despacho del Grupo SIETE en el cuartel de la Policía Local.

La polémica unidad engorda su hoja de servicios con la operación de entrar de madrugada en locales de copas a embargar la caja. Todo ello, en medio de una comisión de investigación en la que se baraja disolver este servicio, precisamente, por el escándalo que generan las actuaciones de un grupo 'secreto'.

La decisión de recaudar 'por las bravas' deudas pendientes de varios bares de copas es la última muesca en el historial del polémico Grupo SIETE, una unidad que está actualmente bajo los focos de una comisión de investigación, lo que no parece ser motivo para que deje de hacer su trabajo, aunque sea a fuerza de una nueva polémica. Precisamente eso, poner de manifiesto su eficacia, es el aparente mensaje implícito en cuestiones como esta o como la decisión de publicitar sus acciones contra un conocido grafitero (por más que su identificación haya sido cosa de agentes 'rasos'). Justo, dos de las materias en las que asienta sus funciones oficiales y con las que sus defensores justifican su existencia. Y justo ahora que su eficacia está en entredicho.

 

La docena de integrantes de la unidad (junto con algún refuerzo) habrían sido los encargados de ejecutar la pasada madrugada del viernes la operación. Como es habitual, se hizo sin conocimiento de nadie en el cuerpo. Y como parece costumbre el fundamento utilizado es, no ilegal, pero sí supone entrar en terrenos pantanosos, en la duda de si le corresponde a una Policía Local, tal y como ocurre con el catálogo de funciones que le están encomendadas.

 

De este modo, tampoco la orden del OAGER con la que actuó el grupo de agentes el jueves por la noche es convencional. Se trata de una orden de embargo para cobrar por vía ejecutiva una deuda, la de sanciones impagadas; algo que habitualmente se hace embargando la cantidad en la cuenta corriente correspondiente. Pero, en su lugar, se facultó a los agentes a entrar, de uniforme, en los bares y requisar el dinero contante y sonante que hubiera en la caja y dejar un acta como resguardo.

 

Así que más leña al fuego del Grupo SIETE precisamente cuando es el centro de la primera comisión de investigación de la historia reciente del Ayuntamiento de Salamanca. La comisión especial, impulsada por los grupos de la oposición, trata de aclarar si esta unidad tiene unos fundamentos correctos y, ante todo, si es eficaz. Pero de manera especial si respeta todos los procedimientos y si no es el vehículo de actuaciones en las que no hay las garantías suficientes.

 

Por supuesto que el desarrollo de la comisión no debe ser una cortapisa para que esta unidad cumpla con sus cometidos también mientras se celebra. Como tampoco es el momento para 'órdagos' como el de requisar la caja de un local de copas a golpe de una inédita diligencia. El Ayuntamiento de Salamanca cuenta con resortes más que suficientes para cobrar sus deudas, y lo demuestra cada poco con los largos listados del BOP en los que requiere a deudores de impuestos o tasas. Hacerlo entrando en un bar a llevarse la caja sólo genera el ruido que un grupo 'secreto' no debería hacer.