Más de un millar de personas se despiden de Soraya Macías en un emotivo funeral

Ceremonia. Una abarrotada iglesia de Santiago Apóstol acogió la eucaristía por la joven de Gomecello fallecida el martes en Perú en labores humanitarias
E.S.C.

Más de mil personas se congregaron ayer en Gomecello para decir un emocionado último adiós a Soraya Macías, la cooperante salmantina que falleció el pasado martes en Perú a los 25 años junto a otras tres compañeras cuando se despeño el autobús en el que viajaba rumbo a uno de los proyectos solidarios en los que trabajaba.La pequeña localidad armuñesa se inundó de vecinos y amigos de la joven salmantina que quisieron arropar con su presencia a la familia en tan duros momentos y mostrar, además, su respeto y admiración por el ejemplo de altruismo ofrecido por Soraya y que le hizo perder finalmente la vida.

Los restos mortales de la cooperante salmantina llegaron minutos antes de las 13.00 horas a la iglesia parroquial de Santiago Apóstol acompañados por sus familiares, en medio de un respetuoso y sobrio silencio sólo roto por la oración que el párroco, Tomás Hernández, pronunció para recibir el féretro antes de su entrada en el templo.

Una vez más, Noelia y Rodrigo, los hermanos de la fallecida, impresionaron con su ejemplo de entereza ante tan duros momentos. En las inmediaciones del templo les esperaban cientos de personas que, bajo un sol de justicia, brindaron su calor humano a los allegados de la joven fallecida.

La parroquia estuvo abarrotada de los seres queridos y vecinos de Soraya, a quienes acompañaron autoridades como el delegado del Gobierno, Miguel Alejo; la consejera de Administración Autonómica, Isabel Alonso; el subdelegado del Gobierno, Jesús Málaga, y la presidenta de la Diputación, Isabel Alonso.

Aunque no cupieron en la iglesia, en el exterior permanecieron amigos y compañeros de trabajo de la joven salmantina, que quisieron demostrar con su asistencia la gran huella que dejó Soraya en todos los que tuvieron la suerte de conocerla.

Durante la ceremonia religiosa, el párroco, Tomás Hernández, comparó a Soraya con el buen samaritano y afirmó que “no serán los poderosos, sino los solidarios como ella quienes salvarán el mundo”. Don Tomás aseguró que la labor de la joven armuñesa en Perú “sirvió para tender la mano en una tierra desconocida para ayudar a genta caída en la cuneta de la vida”.

Además, el sacerdote expresó su orgullo “porque Soraya asumió como propia la causa de los pobres” y aseguró que “cualquiera de las lecturas del Evangelio hubiera servido para ilustrar su labor”.

Tras la homilía, sonó el tema Como las alas al viento, uno de los favoritos de Soraya Macías, cantado por Rocío Jurado y cuya letra está muy relacionada con el espíritu solidario de la joven fallecida. Finalizada la ceremonia religiosa, los restos mortales de Soraya fueron conducidos al cementerio de Gomecello, donde recibieron sepultura en el panteón familiar. Vecinos y amigos de Soraya coincidieron en señalar que para todos los que la conocieron comienza ahora la difícil tarea de continuar con sus vidas sin la presencia de una joven de la que destacaron su carácter “solidario y entregado, siempre dispuesto a ayudar a los demás”.