Más de 500 aves ya poseen un GPS para recuperar datos de interés científico

Un total de 544 aves de 26 especies distintas ya poseen dispositivos electrónicos geolocalizadores con el fin de recuperar datos de interés científico, gracias al Programa Migra, puesto en marcha en 2011 por SEO/BirdLife.

Este programa incorpora las últimas tecnologías en sistemas de seguimiento remoto para conocer con mayor detalle los movimientos de las aves migratorias.

 

En el marco del Día Mundial de las Aves Migratorias, que se celebra entre 9 al 12 de mayo, los organizadores del Programa han dado a conocer cómo trabajan los técnicos de SEO/BirdLife con esta tecnología que, hasta el momento, ha proporcionado información de utilidad de 305 aves de 24 especies.

 

Entre otras cuestiones, con estos aparatos se pueden conocer las fechas de inicio y fin de sus migraciones, los lugares de parada y puntos de alimentación, el tiempo que tardan en realizar esos viajes, si se repiten en la migración primaveral y otoñal, las principales áreas de invernada y dispersión, o si las rutas son iguales año tras año.

 

Javier de la Puente, miembro de este proyecto, ha explicado que "se trata de un aparato de 0,6 gramos que, durante un año entero, da información de dónde está todos los días, con un cierto margen de error" y ha señalado que "con un esfuerzo relativamente pequeño" se obtiene "información muy valiosa y útil para conocer y conservar las aves".

 

El sistema se compone de emisores vía satélite, geolocalizadores, data-loggers y emisores vía telefonía móvil y también ayuda a contestar a cuestiones más concretas como saber dónde pasan el invierno los vencejos, si se van las cigüeñas blancas a África, si invernan las carracas en el Sahel o cuántos kilómetros recorren las aves en sus migraciones.

 

Entre otros cosas, esta tecnología ha permitido desvelar el viaje de los vencejos españoles. Una de estos aves fue marcada en Madrid en 2012, viajó más de 9.000 kilómetros en dos meses hasta sus zonas de invernada cerca del lago Victoria y las costas de Tanzania y Kenia. A su vuelta, tras volar más de 11.000 kilómetros se pudo recapturar en el mismo nido y desvelar el viaje que había realizado.

 

TRES AÑOS DE SEGUIMIENTO A UN ÁGUILA 

 

Mientras, 'Victoria' fue una de las primeras águilas calzadas que se marcaron en el programa Migra, el 5 de julio de 2011 en Madrid, y aún sigue dando información, tras más de tres años y 24.400 kilómetros realizados en migración. Como la mayoría de las águilas calzadas, inverna en el Sahel africano a más de 3.000 kilómetros de su nido, todos los años en la misma zona, y su migración otoñal es inesperadamente más rápida que la primaveral.

 

Asimismo, aunque la cigüeña blanca históricamente invernaba en África, en las últimas décadas ha cambiado sus costumbres, como se ha conocido gracias al marcaje de más de 60 cigüeñas dentro del Programa Migra. Ahora muchas prefieren los campos españoles para invernar, donde arrozales y basureros son una nueva fuente de alimentación que les permite soportar el invierno en tierras peninsulares, sin necesidad de marcharse hasta la lejana África subsahariana. Además, el comportamiento migratorio depende de la edad del ave: los adultos tienden a quedarse en España, mientras que la mayoría de los jóvenes cruzan el Estrecho hasta el continente africano.

 

Los técnicos de SEO/BirdLife desarrollan la captura de ejemplares para dotarlos de aparatos de seguimiento en la Estación de las Minas, en el Parque Regional del Sureste de San Martín de la Vega, Madrid  Allí se encuentra uno de los carrizales más extensos de la Comunidad y es donde también se realizan los anillamientos científicos de aves.

 

Según ha explicado Arantza Leal, de la Oficina de Anillamiento y Centro de Migración de Aves de SEO/BirdLife, "se captura al ave y se le dota de un código y un remite internacional", después "todos los datos van a una base de datos central y más tarde a una internacional que coordina todo el anillamiento europeo". Para desarrollar el anillamiento, antes capturan la ave por medio de 'la red japonesa'.  "Unas redes de maya que tapan una zona de vegetación en forma de barrera para que las aves choquen con ellas y caigan a unas bolsas", según ha indicado Leal. Más tarde son marcadas y vuelven a ser liberadas.

 

En la Estación de Minas, a lo largo de 20 años se han estudiado casi 100.000 aves correspondientes a 107 especies, entre los que destacan en verano los carriceros comunes, con más de 20.000 capturas y en invierno los escribanos palustres, con más de 5.000 ejemplares.