Más de 400.000 euros gastados en hacer aparcamientos en solares que deberían ser jardines o pistas deportivas

Obras para rematar el aparcamiento de la calle La Radio esta semana.

Sin nuevos parking y con la ORA, zona verde y azul, ampliada a más calles el Ayuntamiento se ha refugiado en los aparcamientos de superficie como política de movilidad: ha convertido cinco solars donde ya se aparcaba... y que deberían acoger equipamientos.

La conversión de solares vacíos en aparcamientos ha sido una de las medidas más publicitadas por el equipo de Gobierno en la presente legislatura. Y también casi la única que se ha tomado en materia de movilidad una vez que se tuvo que descartar el parking de Comuneros y con el de la plaza de Garrido todavía en obras por un largo período. Así que asfaltar algunos enclaves que ya los conductores salmantinos ya usaban como aparcamiento ha sido la 'idea' recurrente. Más todavía teniendo en cuenta que también se optó por ampliar la zona azul y verde y para compensar a la empresa que las peatonalizaciones han eliminado unos 200 aparcamientos en el centro.

 

En total, el Ayuntamiento se ha gastado cerca de 425.000 euros en obras que se limitan, en la mayoría de los casos, a lo fundamental: explanar, asfaltar, delimitar accesos y marcar las plazas con pintura. Un dinero con el que se ha conseguido estacionamiento, sin duda importante, pero a cambio de renunciar a inversiones en nuevos jardines, zonas verdes, equipamientos deportivos o de salud. Y es que varios de los solares escogidos están pensados y calificados para estos usos y no para ejercer de aparcamiento.

 

Así que se trata de una medida que, además, tiene los días contados al tratarse de solares que tienen un uso previsto y que, tarde o temprano, deberán albergar equipamientos. Quizás por eso las actuaciones se ciñen al acondicionamiento y, salvo algún caso, no han venido acompañadas de zonas verdes o equipamientos deportivos.

 

Aparcamiento cerca de La Aldehuela, con solo medio solar asfaltado.

 

Así se actuó en el aparcamiento de la calle Lucio Marineo, próximo a La Aldehuela, y en el de calle Rías Bajas, junto al alto del Rollo; se gastaron 88.000 euros. Ambos están calificados somo de sistemas generales, cuyo uso predominante es acoger equipamientos asistenciales o deportivos, también zonas verdes y, en último lugar, vinculados al transporte. El primero apenas tiene afluencia, salvo en Ferias y Fiestas y cuando fue ocupado por un circo, ya que además la mitad se dejó sin asfaltar, aunque sí se computaron las plazas a la hora de publicitarlo; se contabilizaron 451, aunque solo 251 son sobre asfalto. En el caso del alto del Rollo (101 plazas) sí ha tenido más uso porque era un lugar habitual de estacionamiento.

 

En Pizarrales se habilitaron tres pequeños solares que permitieron sacar 100 plazas más entre estacionamiento en batería y nuevas plazas. En esta actuación sí que se invirtió en algo más que asfalto y pintura, ya que se acompañaron de alguna zona verde y un equipamiento deportivo (una canasta, concretamente) además de la mejora de aceras. El coste de la operación, 112.000 euros.

 

Aspecto del solar a las pocas semanas de su estreno como aparcamiento.

 

El caso más curioso es el del aparcamiento frente al instituto Venancio Blanco. En abril de 2014 el alcalde anunció su conversión en parking gratuito de superficie, pero pronto se supo que el solar escogido no debía acoger un aparcamiento: está calificado como espacio libre público, está destinado para un nuevo parque y no se contempla ningún otro uso. Para superar esta situación, el Ayuntamiento tomó una decisión inédita hasta entonces: dejar la superficie con grava en vez de asfaltar. Se explanó la superficie y se marcaron las plazas (120) con cal... a los tres meses había desaparecido todo vestigio de la operación. Según el Ayuntamiento, no tuvo coste. Lo usan fundamentalmente personas vinculadas al colegio.

 

El último en sumarse será hoy el del solar próximo a la calle La Radio. Después de años sirviendo de improvisado aparcamiento, las peticiones de los vecinos empujaron al Ayuntamiento a acabar con el polvo, los baches, roderas y charcos con los que convivían, según las épocas, los usuarios. Después de unas semanas de obras se podrá volver a usar con el único cambio de que está explanado, urbanizado y asfaltado, ya que tampoco cuenta con zonas verdes y su arbolado es de pequeño tamaño. Se han invertido 223.000 euros para conseguir 300 plazas.