Más de 1.000 hectáreas arrasadas

El incendio está controlado pero los efectivos mantienen la alerta ante la posibilidad de que se reavive
MIGUEL CORRAL

Mucho más tranquilo, pero aún con el olor a humo en las calles, amanecía ayer en Villarino de los Aires después de tres días en los que muchos vecinos llegaron a temer por sus casas; para la mayoría lo único que tienen, y que por eso las defendieron de las llamas hasta la extenuación, sin medios y a cubos de agua, a la espera de Bomberos, brigadas terrestres, helicópteros e hidroaviones, pero aun así una espera eterna, tanto que cuando lo hicieron ya habían vivido lo peor.

Un total de 1.057,6 hectáreas de monte bajo, matorral, superficie agrícola y pasto –según el último parte remitido por la Consejería de Medio Ambiente– han quedado calcinadas en los términos de Pereña de la Ribera, Cabeza de Framontanos y Villarino de los Aires, en un incendio provocado que se iniciaba en la madrugada del viernes en esta última localidad, concretamente a la 1.15 horas, y que pasadas varias horas irrumpía en el término de Pereña, siendo controlado sobre las 14.00 horas en la carretera que une ambas localidades y a un kilómetro del casco urbano de éste último. Quedaban calcinadas 350 hectáreas aunque sin afectar a los dominios del Parque Natural Arribes.

Tras que todo pareciera estar en orden, sobre las 16.30 horas del sábado de nuevo aparecía una columna de humo en Villarino, pero la fatalidad parecía ser aliada del fuego. La cuba del camión de extinción que acompañaba a la cuadrilla de vigilancia y que se disponía a extinguir las escasas llamas que hasta entonces habían rebrotado, sufría un accidente al entrar en el monte y se partía por la mitad, vertiendo en unos segundos toda el agua que podía haber puesto fin a lo que después estuvo a punto de convertirse en una tragedia.

El incendio se propagó en escasos minutos hasta las cercanías de las viviendas situadas en el extrarradio del pueblo, y minutos más tarde al poblado de Santa Catalina, donde las llamas fueron controladas por los vecinos refrescando la zona y vertiendo cubos de agua. Fue un momento dramático, especialmente en las viviendas situadas junto al cuartel de la Guardia Civil, por lo que fue activado el grado 2 del Plancal. Los medios aéreos, dos hidroaviones y tres helicópteros, resultaron determinantes para controlar el incendio antes del anochecer. En total quedaron arrasadas unas 100 hectáreas, ninguna de ellas perteneciente al espacio protegido. Sobre las 18.00 horas del primero de agosto comenzaban de nuevo a sonar las sirenas y el ruido de los helicópteros en Villarino. El fuego se había avivado en la zona conocida como Las Tres Rayas. El viento dificultaba las tareas de extinción con grandes llamaradas sobre un terreno con abundante combustible de monte bajo, y a pesar del esfuerzo realizado por el operativo de medios de extinción, no fue posible evitar que cerca de otras 400 hectáreas quedasen calcinadas.

Este último rebrote comenzaba más concretamente en el lugar conocido como el Teso de los Gejos, en el término municipal de Villarino, pero a los escasos minutos traspasó a Pereña y Cabeza de Framontanos, este último el que mayormente ha sufrido sus consecuencias con más de 300 hectáreas abrasadas. Aunque en ningún momento se temió por la vida de las personas, varios ganaderos se vieron sorprendidos por el incendio y tuvieron que cortar las alambres en sus parcelas para liberar a los animales. Ayer todo parecía en calma, pero ya nadie se atreve a decir que este incendio, que se ha cobrado 1.057,6 hectáreas, y en el que dos bomberos necesitaron asistencia médica, está extinguido, se suple por la definición de controlado, porque aún la combustión de troncos y ramas permanece en su interior, y pudiera darse de nuevo la circunstancia que surgiera un nuevo rebrote.