Martín Mesonero: "Hemos soportado presiones por el único delito de no formar parte de un coro de palmeros"

El presidente de la Cámara de Comercio, Juan Antonio Martín Mesonero (Foto: Cristian Martín)

El presidente de la Cámara de Comercio denuncia las presiones de tipo caciquil por parte de estamentos políticos para delibitar de forma planificada a la institución por haber hecho "una defensa a ultranza" de los empresarios y hacerla ingobernable.

El presidente de la Cámara de Comercio, Juan Antonio Martín Mesonero, ha puesto el acento sobre las presiones y amenazas, los chantajes y el caciquismo con el que, de manera organizada, se ha intentado debilitar desde algunos estamentos políticos el funcionamiento de una entidad de derecho público a la que no se ha respetado. Así lo ha puesto de manifiesto en su intervención de esta mañana.

 

"A nadie se le oculta que desde que nos hicimos cargo de la Cámara y sobre todo en los últimos tiempos, hemos sido 'castigados' por la defensa a ultranza que hemos hecho de las empresas y de la unidad empresarial, muchas veces, por el simple hecho de no estar de acuerdo con el discurso oficial", ha dicho el presidente, que ha recalcado que se ha hecho "una intensa defensa de la empresa ante las administraciones públicas", lo que ha llevado a que la Cámara denunciara escándalos como el caso Malotas (que afecta al Ayuntamiento), el caso de las contratos irregulares (que afecta a la Diputación) o el desmantelamiento de IFESA, en el que Ayuntamiento y Diputación votaron a favor de no inscribir Agromaq y acabar con ella.

 

Mesonero ha apuntado que "a nadie se le escapa que las presiones y los chantajes han conseguido en este último período debilitar los órganos de Gobierno de la Cámara", en referencia a las renuncias en su pleno. Y ha denunciado que "todo esto se ha producido de forma planificada y con métodos más propios de caciquismo del siglo XIX". El objetivo de estos ataques ha sido "menoscabar la imagen de una institución que no se lo merece y premeditadamente hacerla ingobernable".

 

En este sentido, Martín Mesonero ha lamentado la diferencia entre la salida digna de algunos plenarios de la Cámara, que se han ido al no poder soportar las presiones, que la propia directiva y presidente han tenido que soportar "tanto por determinado medio de comunicación como por determinados estamentos políticos", "por el único delito de no formar parte del coro de palmeros al que tan habituados están". Al presidente le han dolido estas presiones a algunos plenarios, y también la manera menos digna en la que han salido otros. Uno de sus motivos para renunciar ha sido precisamente que, estando los órganos de la Junta en un período extraordinario, no podía pedir a los plenarios el esfuerzo de seguir soportando estas presiones.