Mañueco ordena a la Policía Local sacar de la calle a los mendigos

Los agentes de la Policía Local reciben órdenes cada día para trasladar a comisaría a los mendigos aunque presenten documentación. Hay una indicación expresa para usar "todo el tiempo necesario" para realizar estas gestiones con el objeto de 'ocultar' su presencia.

La Policía Local de Salamanca tiene órdenes específicas para sacar de la calle a los mendigos que se encuentren por las calles, una orden que parte del jefe del cuerpo, José Manuel Fernández, hombre de confianza del alcalde Fernández Mañueco. Una medida de dudosa legalidad y más dudosa moralidad con la que se persigue invisibilizar a los transeúntes que pueblan la ciudad en un momento en el que se pretende dar buena imagen.

 

Según fuentes policiales, la instrucción está vigente y se cursa casi cada día en la orden general del cuerpo que recoge la organización de cada jornada; según las mismas fuentes, lo normal es que hasta un par de patrullas tengan encomendada esta labor. El objetivo, según se desprende de la textualidad de la orden, es mantener fuera de la circulación durante el mayor tiempo posible a mendigos extranjeros y nacionales con la excusa de comprobar si la documentación que llevan es auténtica.

 

Su contenido es muy claro. Según reza en el documento escrito que obra en poder de TRIBUNA, la orden concreta recoge que cada día "se nombrará una patrulla con un coche con mampara dedicada expresamente al control de la mendicidad", una orden que vale tanto para los de nacionalidad española como extranjera. La orden especifica también cál es el modo de actuar en estos casos. "Serán trasladados a comisaría al objeto de verificar los documentos de identificación que presente y su situación en el país", prosigue; el motivo de esta identificación fuera de lo habitual, "que se han detectado irregularidades en cuanto a falsificaciones de documentos".

 

IDENTIFICACIONES NO MOTIVADAS

 

En la orden se trata de justificar lo que podría ser una retención sin motivo aparente, ya que las identificaciones deben hacerse de modo motivado: si se ha producido una infracción o delito, si se presume la autoría... y siempre con una base. Hace unos años los sindicatos de los cuerpos y fuerzas ya se quejaron de una petición que llegó de Interior para incrementar las identificaciones. Algo que se repite en el caso de esta orden de la Policía Local de Salamanca, con la que se podría estar obligando a los agentes a cometer una ilegalidad ya que un traslado de este tipo podría constituir hasta una retención ilegal.

 

La clave de los motivos la da la propia orden, hecha por escrito: "Se utilizará todo el tiempo necesario para realizar estas gestiones de la forma indicada. Lo importante es la realización de este servicio completo". Es decir, se trata de mantener fuera de las calles a los mendigos todo el tiempo que sea necesario para proceder a la verificación de documentos. A ello hay que añadir el hecho de que también se ordena realizar un informe social de cada caso para dar traslado al área municipal correspondiente.

 

mendigo salamancaUn mendigo pidiendo en el centro de Salamanca (Foto: I. C.)

 

BANDO SOBRE MENDICIDAD

 

La orden está vigente desde hace meses y es parte de las instrucciones habituales. La primera vez que la orden diaria que deben asumir los agentes incluyó estas identificaciones a mendigos se remonta a mediados de 2013 y, en principio, afectaba solo a los mendigos de nacionalidad extranjera con el objeto de comprobar posibles documentaciones falsas; pero poco después se hizo extensiva a los transeúntes nacionales en los que no concurre de igual manera la sospecha de que pudieran estar usando documentos falsos.

 

De nuevo a finales de 2014 se insistió con esta orden, vigente hasta estas fechas, con la puntualización de hacerlo para cumplir un bando sobre mendicidad de 1991, cuyo contenido se aleja de la orden escrita dictada por la jefatura de la Policía Local. El citado bando ordena la detención de personas mayores de 16 años que se sospeche utilicen a menores para la práctica de la mendicidad, mientras la orden persigue identificar a cuantos estén en la calle.