Mañueco ofrece diálogo tras cuatro años de espaldas a sindicatos, patronal, bomberos o policía

Concentración de trabajadores frente al edificio municipal de Íscar Peyra.

El alcalde ofrece diálogo y acaba la legislatura enfrentado con sindicatos y policía, expedientando a bomberos y negando a la patronal

Tras el resultado de la elecciones municipales, Fernández Mañueco se ha apresurado a tender la mano a posibles aliados para conservar la alcaldía a pesar de su descalabro electoral. "Los votantes cuando hablan nunca se equivocan y han dejado un mensaje claro de pluralidad y que hagamos esfuerzo de diálogo”, dijo en su discurso del domingo por la noche. Un esfuerzo que no se ha visto en los últimos cuatro años: el alcalde ha terminado la legislatura enfrentado con numerosos colectivos.

 

“El Partido Popular gana, ganamos además con claridad y nos piden que gobernemos desde la pluralidad, el diálogo y en los últimos cuatro años se ha gobernado de esa manera”, llegó a decir el domingo. Algo complicado de defender con los hechos sobre la mesa: la realidad es que el diálogo ha existido solo cuando y con quien ha considerado oportuno.

 

De entrada, ha obviado las peticiones de los que deberían ser sus primeros interlocutores, los agentes sociales en la figura de las organizaciones sindicales y patronales que ostentan la representatividad. La semana pasada, los sindicatos que representan al millar de trabajadores del Ayuntamiento de Salamanca dieron por imposible alcanzar un acuerdo con el equipo de Gobierno sobre la productividad, un complemento que se eliminó en 2010 por la crisis con la promesa de devolverlo cuando fuera posible, y que pese a los anuncios de superávit del Ayuntamiento no se ha reitegrado a los trabajadores.

 

Esto ha provocado ya dos concentraciones ante la sede administrativa del Consistorio y una protesta en el pleno que ha unido a los dos grandes sindicatos, CCOO y UGT, para reclamar la recuperación de este complemento ya que los trabajadores municipales han cumplido con su parte: ser más eficaces y dar mejor servicio. Una ronda interminable de negociaciones terminó sin acuerdo días antes de las elecciones y amenaza con convertirse en un conflicto entre Ayuntamiento y trabajadores, que no descartan movilizaciones si no hay acuerdo.

 

También es conocida su negativa a practicar la pluralidad y el diálogo que ahora promete con las organizaciones empresariales representativas, Cámara, Confaes y la patronal del comercio Aesco. Esto ha llevado al alcalde a convocar a empresarios por su cuenta cuando ha querido aparentar diálogo con los empresarios. Por contra, Salamanca es la única provincia de España que está fuera de la ventanilla única empresarial que avalan Gobierno central, Junta y las Cámaras; el Ayuntamiento ha intentado asfixiar los viveros de creación de empresas; ha disuelto IFESA, que servía para organizar la agropecuaria con Cámara, Confaes o Cámara Agraria.

 

 

MAL CON POLICÍA Y BOMBEROS

 

También son sonoros los desencuentros que ha tenido con los agentes del cuerpo de extinción de incendios. A 16 de ellos los expedientó por el simple hecho de protestar por el gasto de un millón de euros en la famosa 'torre de fuego', una instalación inservible para entrenar y que está en un estado de abandono: una sanción que dista mucho de una actitud dialogante. Más si la justicia da la razón a los bomberos y sentencia que su protesa era libertad de expresión.

 

Con los agentes de la Policía Local también ha tenido conflictos, en este caso a través del jefe del cuerpo, un cargo vinculado al alcalde. Los agentes han protestado reiteradamente por el despilfarro de gastar 1,5 millones de euros en una red de comunicaciones que no funciona. Y también han protestado por las maneras dictatoriales de su jefe, su pretensión de que realicen servicios que no les corresponden, el intento de Fernández Mañueco de poner en marcha la policía de barrio cuando el cuerpo está bajo mínimos de personal o las órdenes para detener mendigos.

 

 

UNA LEGISLATURA SIN ACUERDOS

 

Tampoco ha habido mucho diálogo y consenso con la oposición en el pleno. La legislatura se estrenó con un acuerdo marco por el patrimonio de la ciudad, pero después la táctica habitual ha sido 'tumbar' mociones del PSOE que afectaban a reivindicaciones de la ciudad para frenar la iniciativa o, directamente, retormarlas como propias.