Mañueco: "La calle no es de las terrazas, es de los peatones"

(Foto: Torina Heras)

El equipo de Gobierno asume que hace falta "buscar un equilibrio" entre el negocio y la circulación de los peatones, como pide la oposición desde hace meses.

La preocupación por la invasión de las terrazas que los establecimientos de hostelería solicitan en Salamanca y su convivencia con el disfrute de los peatones ha alcanzado de lleno a los grupos de la oposición. Hace tiempo que PSOE y Ganemos, por ejemplo, piden más equilibrio y que no se ponga en riesgo ni el derecho de tránsito ni la seguridad a base de ocupar con mesas y sillas más espacio del que sería recomendable. Y ahora se manifiesta el equipo de Gobierno.

 

En el pleno, y a un ruego del grupo socialista, el alcalde Fernández Mañueco se ha manifestado. "Coincido en que hay que buscar el equilibrio entre generar oportunidades y el tránsito ordinario y haya sitio para los peatones. La calle no es de las terrazas, es de los peatones, pero también es una oportunidad para generar negocio y tenemos que buscar un equilibrio", ha dicho.

 

La declaración ha sorprendido porque el Ayuntamiento ha defendido siempre el cumplimiento estricto de la normativa de terrazas en cuanto a distancias, licencias, temporadas... De hecho, en junio el concejal Fernando Rodríguez se negó a que los Bomberos hicieran un estudio de posibles terrazas que impidieran el tránsito de servicios de emergencia, uno de los preceptos de la ordenanza: el aspecto de calles como la Rúa evidencia que no hay espacio para pasar.

 

La realidad es que pese al final de la temporada amparada por las licencias de seis meses, la ciudad va a tener este Otoño-Invierno más terrazas que nunca por el aumento de solicitudes para todo el año, que se concentran en el casco histórico. Algo en lo que el Ayuntamiento tiene interés por los ingresos directos que le genera: 630.000 euros en licencias. El alcalde ha aludido también a la vertiente como actividad económica de los negocios de hostelería.

 

En otras ciudades, como Barcelona, ya se ha abierto un diálogo entre el municipio y el sector hostelero ante una normativa que había restringido de manera notable el grado de ocupación, pero que hay que pulir porque no se adaptaba a la realidad.