Mañueco inventa los radares 'con conciencia' y se olvida de las multas a los peatones que cruzan mal

La ley de tráfico ya obliga a destinar la recaudación de las multas a proyectos de seguridad vial, como propone hacer en el Ayuntamiento. Por contra, nada se ha vuelto a saber de la principal medida para frenar los atropellos, las 'multas cero', sanciones simbólicas a los peatones que cruzan mal.

El Ayuntamiento de Salamanca está presentado a marchas forzadas los cuatro pactos que Fernández Mañueco ofreció a la oposición y que ha tardado en pergeñar casi cinco meses. A pesar de ello, y con la experiencia de los dos presentados hasta ahora, se puede decir que los planes del alcalde contienen medidas genéricas y se nutren de promesas y olvidos de los últimos años. Es el caso del plan de seguridad vial.

 

El plan estaba prometido desde hace años, tiempo en el que el Ayuntamiento se ha estado saltando todas las medidas que ahora parece implantar. Además, ya le fue exigido por el PSOE con anterioridad, en noviembre de 2016, cuando ya hacía varios meses que el alcalde se había comprometido en el debate del estado de la ciudad. La primera promesa de este plan para el tráfico data de 2012 y desde entonces el alcalde lo ha comprometido al menos otras dos veces, siempre coincidiendo con alguna ola de atropellos; de hecho, incluso existe un catálogo de medidas de la Policía Local que se ha ignorado.

 

Al margen de la tardanza en ejecutarse, el plan se compone de medidas que son más declaraciones de intenciones y que van en la línea habitual. La medida 'estrella' es la de poner nuevos radares y destinar la recaudación a un proyecto de investigación en el área de traumatología del Hospital, sin duda, una iniciativa loable que permite congeniar a los usuarios con los siempre polémicos radares. Eso sí, no es una idea precisamente nueva. Desde 2009, la ley de Tráfico obliga a destinar íntegramente la recaudación de las multas de tráfico a la financiación de actuaciones y servicios en materia de seguridad vial, prevención de accidentes de tráfico y ayuda a las víctimas; bien es cierto que esta ley sólo afecta a la administración central y a la DGT, y que comunidades y ayuntamientos están al margen.

 

Llama más todavía la atención el listado de medidas contra los atropellos. Se citan los caminos escolares que el Ayuntamiento ha olvidado implantar (incluso hace meses que se espera un proyecto vinculado a un barrio de la capital); se alude a labores de concienciación con jóvenes y mayores que, sobre el papel, ya se hacen; y se recurre a soluciones como la iluminación que ya se han probado con buenos resultados. Quedan en el olvido la lucha contra la doble fila escolar, incompatible con los caminos escolares seguros, o iniciativas a las que se dio gran bombo mediático hace no tanto.

 

Es el caso del proyecto de 'multas cero', las saciones simbólicas con las que se castiga a los peatones que cruzan fuera de los pasos de cebra o en rojo. Los comportamientos de los peatones, especialmente los de elevada edad, provocan muchos de los atropellos en la ciudad, un problema que se acrecienta cada año (120 se produjeron en 2016) y que está directamente relacionados con la falta de respeto a las normas. En noviembre de 2014, la Policía Local empezó a entregar multas simbólicas a peatones que cruzaban mal y llegó a entregar cien en un día; una evidencia que no ha bastado para seguir por esa línea. El proyecto cayó en el olvido y no se ha vuelto a hablar de sanciones a los peatones, amparadas por Tráfico y que otras capitales sí estudian.