Mantienen los 22 años de cárcel para las dos acusadas por droga

Conclusiones. El Ministerio Público considera probado que una de las mujeres encargó a la otra que trajera la cocaína desde Bogotá. Abogado de la defensa. Solicita la nulidad de las escuchas telefónicas
E. G.

El Ministerio Público mantuvo ayer la acusación para las dos imputadas por tráfico de drogas. Consideró que ambas mujeres llevaron a cabo un negocio conjunto para introducir la cocaína en el país por el aeropuerto de Barajas. Por estos hechos, la acusación pública mantuvo la pena de once años de cárcel para cada uno de las acusadas, además del pago de una multa que asciende a 326.176 euros –para cada una– por un delito de tráfico de drogas, que la Fiscalía consideró probado.

Según la acusación pública, a través de las conversaciones telefónicas interceptadas por los agentes policiales durante varios meses de investigación, se deduce que una de las imputadas, A. P. V. B., encargó a S. P. I. –también encausada en este litigio– la droga, procedente de Bogotá, por lo que actuó como intermediaria transportando la cocaína escondida en una faja adosada al cuerpo. El 24 de febrero de 2009, efectivos de la Policía Judicial de Salamanca siguieron hasta el aeropuerto de Barajas a A. P. V. B. y con la colaboración de los agentes que se encontraban en las dependencias aeroportuarias, identificaron a las dos mujeres. Fue en el registro cuando descubrieron que S. P. I., que viajaba en calidad de turista desde Bogotá, portaba en el interior de su ropa 2.342 gramos de cocaína escondida en una faja que llevaba adosada al cuerpo, por lo que procedieron a detener a ambas mujeres, las dos de nacionalidad colombiana.

Mientras, el abogado de la defensa solicitó la nulidad de las escuchas telefónicas ya que “atentan contra el derecho a la intimidad” de las acusadas. Respecto a las penas, solicitó la libre absolución para A. P. V. B., por carecer de “pruebas contra ella” mientras que para S. P. I. solicitó la absolución y, en caso de que ésta sea denegada, propone la alternativa de un año de prisión.

La segunda jornada del juicio estuvo marcada por la intervención de los agentes y las escuchas telefónicas. Comparecieron dos testigos propuestos por la defensa, quienes aseguraron que A. P. V. B. se dedicaba a la venta de ropa procedente de Bogotá. “Le he encargado bodys porque en España es difícil encontrar este tipo de prendas para personas gordas como yo”, señaló una de las testigos, quien confirmó que nunca le ha pedido droga a la imputada y negó tener conocimiento de que “hubiera vendido sustancias alguna vez”. Otra testigo, que trabajó en un bar regentado por A. P. V. B., durante meses, señaló que durante el periodo de tiempo que trabajó en el establecimiento “no vendió droga a nadie, ni tuvo ningún problema por ese motivo”. Durante su declaración, S. P. I. mantuvo que el motivo de viajar a España con un paquete de cocaína adosado al cuerpo fue debido a un chantaje de un grupo de narcotraficantes de su país. También señaló que viajó a España para adquirir los papeles que garantizaran su nacionalidad para poder contraer nupcias en territorio español. Por su parte, A. P. V. B., negó dedicarse al negocio de la droga.