Mantienen la pena de 4 años y medio de cárcel por robar y coaccionar a un menor

Juzgados. La fiscal considera probado que el acusado robó un móvil a la víctima y la amenazó con quemarle los ojos si se negaba a cometer un robo
E. G.

El Ministerio Público mantuvo ayer la petición de cuatro años y medio de cárcel para el joven, R. G. G., conocido como Pope acusado de un supuesto delito de robo con fuerza, al que se suma otro delito de coacciones. Sin embargo, el imputado negó en todo momento los hechos que se le imputan durante su declaración en la vista oral, que se celebró en la Sala de lo Penal Dos.

El imputado negó que el día 23 de octubre de 2008, le robara por la fuerza un móvil a un joven, que por aquel entonces era menor de edad: “Yo no le exigí que me diera el móvil ni tampoco le pegué patadas para que me lo diera”, declaró ante la juez. Además, también negó que el día después de los hechos amenazara al menor con quemarle los ojos con un cigarro si no robaba un bolso: “Cómo le voy a obligar, el que roba es porque quiere”, confirmó, a la par que aseguró no encontrarse presente en el momento del robo.

Por su parte, el menor, que por entonces tenía 16 años, relató su versión de los hechos. Aseguró que la tarde del 23 de octubre se encontraba en un parque, conocido por él como el parque del Rollo, junto a otro amigo y cuando fueron a beber agua a una fuente, allí se encontraba el imputado acompañado de otro joven. “Me pidió el móvil recurriendo a la fuerza ya que me pegó una patada”, señaló. Al día siguiente, la víctima, según su versión, se encontraba con un amigo por la misma zona y “R. G. G. nos estaba esperando en el portal. Ahí empezó a intimidarme con darme una paliza. Me dijo que tenía que robar para él”, señaló.

Una vez que el acusado, junto a la víctima y otros dos acompañantes llegaron a la calle Zamora, la víctima aseguró que “intenté pedir ayuda a un compañero” y al no conseguirlo también “intenté escapar” pero, finalmente, “no tuve más opción que cometer el delito”. Sin embargo, nada más cometer el robo, “en cuanto vi a una persona me tiré sobre ella”, con el objetivo de que le detuviera y relatar lo que había ocurrido. Por último, señaló que en otras dos ocasiones posteriores ha recibido amenazas del imputado, y confesó que en la actualidad sigue “teniendo miedo” al acusado. Además, el acusado tiene que declarar el 4 de marzo por incumplir la orden de alejamiento. Por su parte, uno de los testigos confirmó que el menor le intentó pedir ayuda cuando se dirigían a robar pero “no le entendí”, mientras que otro testigo corroboró las declaraciones de la víctima.

Conclusiones
La fiscal mantuvo la petición de tres años de cárcel por el robo con fuerza y un año y seis meses por un delito de coacciones al considerar probados los hechos. El abogado de la acusación se adhirió a la petición, mientras que la defensa pidió la absolución ya que “los hechos no están lo suficientemente probados”.