Malestar de los ganaderos por la denegación de ayudas de la Junta por la vacuna

‘Lengua azul’. Una amplia mayoría de los productores de la provincia recibe una notificación oficial que les deniega el pago compensatorio
Chema Díez

Revuelo e indignación entre los ganaderos de la provincia de Salamanca por la denegación de los pagos compensatorios como consecuencia de la vacunación contra la lengua azul por parte de la Junta de Castilla y León.

En la jornada de ayer, un porcentaje muy elevado de profesionales recibió una carta en la que se les denegaban las ayudas según el Artículo 21, que señala que no se encuentra ninguna conexión causa-efecto entre la vacunación y las muertes de animales. La Administración tan sólo reconoce las bajas de animales hasta los quince días después del saneamiento por lengua azul.

Este hecho ha provocado que los ganaderos hayan dicho “basta”. A partir de este momento anuncian que no pararán hasta que reciban las ayudas que les corresponden y quieren demostrar que la vacunación contra esa enfermedad que afecta al ganado ovino y al vacuno es la única responsable de las muertes, abortos y debilidades de todas las reses afectadas.

La Junta destinó presupuesto
Además, otro de los asuntos que indigna a los ganaderos de la provincia es la postura inicial de la Junta de Castilla y León, que aseguró que existía un presupuesto inicial para cubrir estas indemnizaciones, y en la actualidad señala que no hay dinero suficiente para ello.

Así, las organizaciones agrarias intentarán ejercer toda la presión posible para buscar una solución que satisfaga a todos.

Por ello, y hasta el nuevo comienzo del saneamiento ganadero, los ganaderos prometen “dar guerra hasta encontrar una solución, e incluso nos negaremos a vacunar si todo sigue como hasta ahora”.

Además de todos los inconvenientes mencionados anteriormente, desde la provincia de Salamanca señalan que la Junta incumplió su cometido porque incluso un grupo de técnicos veterinarios acudió a las explotaciones más afectadas de la provincia y corroboró que las muertes se debían a la vacuna, “pero claro, nosotros sabemos que existe esa relación por mucho que los análisis no lo vean como un factor decisivo”.

Por último, destacar que las explotaciones han sufrido muchas bajas y el índice de mortalidad de las mismas en un año normal y en el periodo de vacunación dista mucho uno del otro, por lo que se acrecienta más la protesta.