Mal por delante, mal por detrás

Si el fútbol se jugara sin áreas quizás la Unión Deportiva Salamanca no viviría una situación tan crítica. Esos aproximadamente 40x16 metros se están convirtiendo en una auténtica pesadilla para el conjunto salmantino que en Valencia, frente al Levante, afrontaba la primera de las muchas finales que le esperan. Ante el conjunto levantino jugó mejor que en las últimas jornadas pero erró gravemente allá donde el fútbol encuentra su justificación: En el área, tanto en la propia como en la del rival.
T. S. H.

Estuvo mal el conjunto salmantino por delante porque dejó escapar oportunidades clarísimas sin conseguir marcar un sólo gol y estuvo mal por detrás, porque en su área, regaló dos tantos –sobre todo el segundo–, a un adversario que los agradeció y no los desaprovechó. Así sumar es impensable e imposible sostener una situación que, todo apunta, se romperá por el lado más débil. Y eso que Sito sabía que se jugaba su futuro en el banquillo charro y por eso puso sobre el terreno de juego toda la artillería que pudo. Con Salva Sevilla de nuevo en la medular junto a Hugo Leal y con la línea de tres con más metralla que todas las precedentes, el conjunto blanquinegro plantó cara desde el primer minuto al Levante. No sólo acaparaba tanto o más el balón sino que además se aproximaba con más intención al área rival y a los quince minutos gozó de su primera oportunidad para romper el empate. Perico tiró de talento para sortear a varios rivales y dejarle un balón en bandeja a Cuéllar, que no acertó con la portería. Tampoco lo hizo Linares que, entrando desde atrás, no llegó a contactar con el envío de su compañero.

Al primer aviso unionista contesto Javi Guerra con un disparo que se marchó al lateral del área y que fue el preludio de unos minutos sin dominio claro. Fue pasado el minuto 25 cuando, en una acción muy similar a la del remate de Guerra, Xisco, escorado a la derecha del área y absolutamente libre de marca, se soltó un zurdazo que llevó el balón directo a la portería, pegado al palo del guardameta sin que éste fuera capaz de repelerlo.

De nuevo, y van tantas veces que es imposible recordarlas, le tocaba al equipo charro remar contracorriente, aunque esta vez al menos logró no descomponerse a las primeras de cambio. De hecho rondó el empate merced a un cabezazo de Salva Sevilla que llevó mucho peligro ante el marco de Reina.

Una ocasión clara aunque mucho más lo fue la última poco antes del descanso, esta vez a pies de Hugo Leal. El luso recordó a aquel que en pretemporada asombró con sus golpes francos y ejecutó una falta desde la frontal con la que llevó el esférico al travesaño. Con los mismos disparos, e igual de peligrosos, que su rival el Salamanca se marchaba al descanso por debajo en el marcador.

Lo siguió intentando en la reanudación y Reina reaccionó bien a un disparo desde la frontal de Miguel Linares que se convirtió en el protagonista involuntario de esta segunda mitad. Si en la acción anterior él mismo se fabricó la opotunidad y el que acertó fue el guardameta del Levante, minutos después dejaba escapar de manera clamorosa la oportunidad de firmar el empate. Fue tras un saque de esquina que acabó con el balón casi en la misma raya de gol, con Linares al lado y la única posibilidad de empujarlo al fondo de la portería. Ante la desesperación de todos y la suya propia no acertó a hacerlo y tras su pifia llegó la siguiente y definitiva para la suerte del Salamanca. En una acción sin peligro Biel se equivocó al sacar el balón jugado, no encontró a su zaga bien situada y sí a un Javi Guerra que recogió el balón casi en el centro del campo y, con la portería vacía, golpeó lo justo para situar el definitivo 2-0. Pese a los cambios, pese al gol anulado a Akinsola por un claro fuera de juego, pese a los intentos desesperados por acercarse al área rival, ahí se acabó un partido en el que las áreas le sobraron a la UDS.