Los vecinos de Gamonal dicen que han ganado "una batalla pero no la guerra" en la quinta noche de conflicto

Cerca de diez mil personas se manifiestan ante una gran presencia policial. Al filo de las once de la noche, manifestantes y agentes de seguridad acordaban la disolución pacífica de la protesta.

“Hemos ganado una batalla pero no la guerra”. Bajo esta consigna se retiraban los últimos manifestantes al filo de las once de la noche después de la quinta jornada consecutiva de protestas en el barrio burgalés de Gamonal. Una protesta más tranquila, al menos sin disturbios, que aumentó el número de manifestantes, rondando diez mil y que también dobló la presencia policial.

 

Miles de burgaleses se han echado a la calle para impedir que el Ayuntamiento convierta la calle Vitoria, una gran arteria de la ciudad, en un bulevar donde se limitarán las plazas de aparcamiento. Bajo esta premisa los vecinos de este barrio obrero impiden que las máquinas avancen en la obra. No obstante, la grieta abierta en el asfalto, algunas casetas de obras calcinadas y cabinas telefónicas y cajeros reventados confieren al lugar un aspecto más propio de un país en guerra que el de una apacible ciudad castellana.

 

La tarde ha discurrido tranquila, hasta que los manifestantes han regresado de la comisaría del barrio para pedir la puesta en libertad de los aún detenidos por los sucesos de los días previos. El anuncio del alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, a media tarde de paralización “momentánea” de las obras por razones de seguridad no ha convencido a los manifestantes que una vez más han tomado la calle Vitoria para expresar su disconformidad con el proyecto.

 

 

Se han vivido momentos de mucha tensión aunque la chispa que acabara de encender el conflicto no ha surgido. Se han producido varios conatos de enfrentamiento, pero muchos manifestantes han calmado el ánimo de los más exaltados. Aunque la plataforma que defendía el barrio se ha disuelto, sus antiguos dirigentes siguen liderando las protestas y todos coinciden en señalar que no dejarán la lucha hasta que el Ayuntamiento de marcha atrás.

 

Los Policías han tenido que aguantar estoicamente insultos y provocaciones de algunos los manifestantes, quienes también han cargado sus iras contra decenas de medios de comunicación apostados en el lugar de los hechos. Gritos contra el alcalde burgalés, proclamas a favor de la lucha obrera, consignas contra la “represión” policial y voces que aseguran que no pararán hasta lograr su objetivo han sido las tónicas predominantes.

 

“No queremos el bulevar”, “es un proyecto absurdo en los tiempos actuales”, “es un capricho del alcalde” e, incluso, opiniones como que en Burgos se ha iniciado una nueva “revolución nacional “se dejaban escuchar entre los manifestantes. A pesar de que la mayoría eran burgaleses y del propio barrio, un joven aseguraba que habían recibido “refuerzos ultras” llegados de Vallecas y Barcelona.

 

Lo cierto es que la protesta, esta vez, no acabó con actos vandálicos y disturbios como en las noches precedentes y los menos exaltados decían que había triunfado la lógica. Al filo de las once horas, los cabecillas de la protesta y los antidisturbios acordaban la retirada pacífica de los unos y el repliegue de los otros.

 

Uno de los más activos, desde un megáfono, aseguraba que Gamonal había dado un “gran paso” y “una buena lección” y se había convertido “en referente en toda España”, antes de pedir una retirada pacífica y conminar a los manifestantes a personarse otra vez en el lugar de los hechos entorno a las seis y media de la mañana para evitar que las obras pudieran reanudarse. Y es que el conflicto no tiene visos de solución a corto plazo. Mientras, Gamonal promete barricadas.

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