Los trámites retrasan una reforma urgente en el Mercado Central

Fachada del Mercado Central de Salamanca.

La asociación de empresarios espera las correcciones que los técnicos municipales están haciendo al proyecto para poder definir plazos y coste. La obra es necesaria por el deterioro que el agua y el peso del suelo de la primera planta están provocando en la estructura metálica.

UN EDIFICIO HISTÓRICO

 

El edificio del Mercado Central es uno de los grandes ejemplos de arquitectura del hierro en la ciudad. Construido a principios del siglo XX bajo las órdenes del arquitecto municipal Joaquín de Vargas, autor también de la Casa Lis, que comparte con el mercado su estilo modernista. El uso del hierro de fundición en su estructura y ornamento es su principal característica. Han sido varias las ocasiones a lo largo de la historia en las que ha llegado a plantearse su demolición, pero el edificio cuenta actualmente con protección por su carácter histórico.

La demora en los últimos trámites para sacar adelante el proyecto está retrasando la reforma del Mercado Central. Una actuación que se antoja imprescindible para el centenario edificio, que sufre un importante deterioro en varias zonas de su estructura por culpa de dos situaciones: el peso del suelo de la primera planta y el efecto del agua de la limpieza sobre sus pilares metálicos.

 

La gerencia de la asociación de empresarios del Mercado Central envió a finales de julio al Ayuntamiento la redacción del proyecto para acometer unas importantes obras de reforma en el histórico edificio. Y desde entonces lleva esperando una respuesta para conocer qué cambios deberá introducir y, finalmente, poner en marcha el proceso para comunicar a los integrantes de la asociación los plazos y costes de la obra.

 

Según fuentes del Ayuntamiento, los técnicos municipales están estudiando el proyecto y en breve plazo habrán terminado su trabajo. Según la asociación, las principales pegas residen en el diseño de los nuevos baños y en el cerramiento de la cúpula superior, a los que las autoridades sanitarias han puesto reparos; en el primer caso, porque se pide que el acceso de la zona comercial a los servicios no sea directa, sino con un paso por un 'hall'; y en el segundo, por la manera de evitar el acceso de aves y el cambio en la ventilación que supone, ya que esa cúpula tiene históricamente esa función.

 

Una actuación necesaria

Sin embargo, desde la asociación de comerciantes aseguran que estas dos cuestiones  representan una mínima parte de la actuación, que es compleja, importante y totalmente necesaria. En los estudios previos realizados para elaborar el proyecto que han presentado los empresarios, se ha constatado un importante deterioro de las vigas metálicas que forman parte de la estructura del edificio y que, en algunas zonas, han perdido un porcentaje importante de su grosor. Esto no supone, según los informes técnicos, ningún peligro para la estructura, pero es necesario subsanarlo.

 

En el origen de este deterioro están el uso de agua para la limpieza integral del edificio, la salinidad que adquiere en algunas zonas y el peso del suelo de la primera planta. El mercado de abastos se diseñó originalmente para que se pudiera usar fácilmente el agua para su limpieza y cumplir con los requerimientos sanitarios propios de su función. Sin embargo, los muchos litros que se usan a diario están deteriorando los pilares metálicos, especiamente donde hay puestos de pescado por el mayor componente salino de ese agua. Además, los pilares cargan con el peso extra del suelo de la primera planta, realizado hace unos años por encargo del Ayuntamiento en cemento de un considerable grosor.

 

Arreglar estos importantes desperfectos constituirá buena parte de la actuación necesaria que, por otro lado, otorgará cambios al mercado, pero no en su exterior, que tiene una protección como edificio histórico que es. Una vez se reciba el visto bueno al proyecto, la asociación de empresarios espera poder definir el coste para cada socio y los plazos. El primero podría rondar los 500 euros/metro cuadrado de puesto, a lo que hay que sumar la actuación particular de cada tienda para cambiar suelo y subir vitrinas.