Los trabajadores de la nave atacada sospechan que eran vigilados por los asaltantes

Peñaranda. La cooperativa de colchones Bracamonte vuelve a la normalidad tras el ataque de tres encapuchados que golpearon a los empleados para robar
C. H.

La normalidad era la tónica dominante en el día después del asalto que sufrieron varios trabajadores de la cooperativa Bracamonte el pasado miércoles por la tarde. Tres encapuchados, de habla española, utilizaron una pistola para amenazar y una palanca de hierro para maltratar severamente a los empleados de esta empresa de equipos de descanso, que resultaron heridos de gravedad, con varias costillas y narices rotas.

La brutalidad de los asaltantes ha dejado sorprendida a toda la ciudad, que se plantea quiénes se esconden detrás de las máscaras. El objetivo de los ladrones era conseguir la llave que les diera acceso a la caja de la empresa, pero, pese a los golpes que propinaron a los trabajadores, no consiguieron que éstos les revelaran su paradero.

El asalto concluyó cuando uno de los heridos consiguió zafarse de los asaltantes y pidió ayuda en un concesionario de coches cercano. En ese momento, los ladrones emprendieron la huida sin llevarse nada de valor.

El gerente de la cooperativa, Lupi Pescador, opinó ayer en declaraciones a este diario que no pueden sospechar de nadie en concreto, “pero sí pensamos que nos tenían vigilados, dada la hora en la que entraron en la nave, cuando sólo quedaban dos empleados que se habían retrasado en la salida”, comentó.

La cooperativa Bracamonte se encuentra situada en la carretera de Macotera, en una zona aislada del núcleo urbano, aunque esta localización no influye en las elecciones de los amigos de lo ajeno, como demuestra el hecho de que en la pasada tarde de Nochebuena una pescadería de la plaza de la Constitución, en pleno centro de Peñaranda, viera sustraída toda la recaudación obtenida a lo largo del día.

La oleada de robos continuó ayer jueves durante el mercadillo semanal, ya que varias personas denunciaron la desaparición de sus bolsos y carteras a la Policía Local.