Los "taxis pirata" no suponen una amenaza para el gremio en Salamanca

Parada de taxis cercana a la Plaza Mayor de Salamanca

En respuesta a las medidas que preparan la Junta y el Gobierno Central, la Asociación de Taxistas de Salamanca muestra su apoyo aunque sostiene que el problema les resulta ajeno.En la ciudad no consta ningún indicio de intrusismo en su profesión y tampoco ven factible que pueda darse en el futuro

La Junta de Castilla y León, en colaboración con el Gobierno, emprenderá próximamente una serie de iniciativas para detectar y sancionar a todos los vehículos que se lucren económicamente del transporte de pasajeros sin autorización y que no cumplan las medidas de seguridad estipuladas en la legislación.

 

Estas medidas son la respuesta a una serie de denuncias y movilizaciones que tuvieron lugar en varios puntos de la península. Dentro de la Comunidad Autónoma de Castilla y León mostraron especial protagonismo en la ciudad de Valladolid al ser interceptados varios particulares que trasportaban viajeros en horario nocturno y durante el fin de semana.

 

También han generado mucha polémica plataformas como Uber o Blablacar, el Ministerio de Fomento advierte que los conductores que se lucren por estos servicios podrán ser sancionados con multas de entre 4.001 a 6000 Euros, pudiendo ascender a 18.000 en caso de reiteración.

 

Varios taxistas salmantinos han declarado que en la ciudad no supone una amenaza. Forman parte de una asociación en la que se conocen todos y afirman que no les sería difícil detectarlo. Añaden que al ser demasiados taxistas en una ciudad pequeña que además no tiene aeropuerto, no generaría dinero a nadie el intrusismo en su profesión.

 

Un taxista que lleva más de 16 años desempeñando su labor no se ha querido posicionar, pero ha declarado que Bla bla car "ha existido siempre” y que no considera que pueda afectar a su negocio, incluso deja entrever la sospecha de que estas iniciativas escondan un afán recaudatorio por parte de las instituciones.

 

A otros compañeros suyos, sin embargo, sí les molesta el hecho de que los particulares se lucren del traslado de viajeros de un lugar a otro aunque no afecte a su negocio. Se quejan de los altos costes de las licencias y las continuas supervisiones por motivos de seguridad. Los protocolos a los que se ven obligados a someterse para poder ejercer su profesión les resultan muy gravosos y no les gusta que personas que no son profesionales obtengan beneficios del trabajo que ellos ejercen sin afrontar ningún coste ni regulación.

 

Añaden, además, el molesto control que pesa sobre ellos por parte de la Guardia Civil y la Policía para que no salgan de su zona y les molesta que a los particulares no se les imponga ningún tipo de restricción yque hasta día de hoy las autoridades no hayan planteado la cuestión como una conducta ilegal.

 

Todos ellos confiesan presenciar con frecuencia estas actividades llevadas a cabo mediante bla bla car, pero se mantienen al margen porque consideran que a quien realmente afecta no es a ellos sino a las empresas de autobuses. Con respecto a los denominados ‘taxis pirata’ han coincidido en no tener constancia de la presencia de la actividad en la provincia.

 

Desde la asociación de taxistas de Salamanca se condenan estas acciones pero afirman que no tomarán por sí mismos ninguna iniciativa, aunque sí mostrarán su apoyo y formularán las propuestas que consideren necesarias.