Los soldados del ferrocarril

Azadas, hoces, calabozos y motosierras. Ésas fueron algunas de las armas empleadas por un grupo de 35 idealistas que han decidido pasar de la queja, la reivindicación y la crítica, a una militancia real, también bajo ciertos rasgos de romanticismo, pero sin duda mucho más eficaz para desenmascarar la apatía de las administraciones y el victivismo de la ciudadanía; porque quien quiera demostrar algo en favor de la recuperación de la línea férrea, aquí tiene su oportunidad.
Miguel Corral

La puerta quedaba ayer entreabierta a una nueva milicia, a una nueva revolución que encabezan también soldados, guerreros del ideal, ilustrados y ferroviarios cansados de comprobar cómo muere uno de los trayectos ferroviarios más impresionantes de España. Porque el que de verdad tenga esta preocupación estará, y el que no esté, de poco servirán sus lamentos y quejas vertidas en lo abstracto, en el vacío de un reproche que busca siempre culpables lejos de la vía del tren.
“Estamos en el comienzo de una gran transformación social”. Así describía ayer José Andrés Herrero, uno de los impulsores de la Asociación de Frontera Tod@vía, la participación de estos 35 soldados del ferrocarril en la primera actuación tangible por la recuperación del trazado ferroviario La Fuente de San Esteban- Barca d’Alva.

Gentes llegadas de Zamora, Burgos, Salamanca, y por supuesto de Lumbrales y otros pueblos de la zona, se ponían el mono de trabajo y comenzaban a desbrozar la maleza que ocultaba la estación de Lumbrales, durante dos décadas desconocida para quienes un día la vieron sumergida en el trajín de los andenes.

Ir de vi(d)a. De este modo han denominado los responsables de Tod@vía esta primera actuación que se desarrolla a lo largo de este fin de semana y que comprende el trayecto ferroviario entre las estaciones de Lumbrales e Hinojosa de Duero, ocho kilómetros para la esperanza, para soñar que la reversión de la muerte es posible más allá del recuerdo y la memoria, que la nostalgia es un tren sin vía y que por lo tanto, sólo la vía, como la sangre que corre por las venas, concede la vida.
“Lo importante es sumar; la respuesta de la ciudadanía que con su esfuerzo al final del día, tiene un valor impagable, una iniciativa que cuenta con los argumentos para convertirse en un futuro con optimismo, porque a partir de ahora, todo va a ser más fácil; necesitamos de muchos para que el esfuerzo sea mínimo y estamos en vías de conseguirlo”, apuntaba José Andrés Herrero.

Entre tanto, hay que decir que esto no acaba aquí, es el final de un principio que continua este domingo y que seguirá el próximo fin de semana con la llegada de la vesparail y otros artilugios que como el trenpujo de ayer harán que esta labor sea mucho más llevadera.