Los sindicatos se oponen a otro año de congelación de salarios y plantilla en Enusa

Interior de la fábrica de elementos combustibles de ENUSA en Juzbado. Foto: ENUSA

El comité de empresa espera la convocatoria de la mesa de negociación para plantear el fin de cinco años de congelación salarial y medidas de plantilla, competitividad y transparencia como las que ya provocaron los últimos paros.

La negociación colectiva en la fábrica de Enusa en Juzbado se anuncia tensa. Tras varios años de congelaciones de sueldo y sin poder reforzar su plantilla, el comité de empresa parece dispuesto a decir 'basta' y plantear entre sus exigencias a la dirección del centro y de la empresa que ponga fin a una política que perjudica la competitividad de una industria que tiene que competir en el mercado de los elementos combustibles para las centrales nucleares y que puede ver peligrar su situación de ventaja. Una empresa que movió 436,6 millones de euros en 2013 y ganó 7,8 millones aquel ejercicio, y que está participada al 60% por la SEPI, pese a lo cual se aplica todas las restricciones del sector público.

 

Tras las recientes elecciones a la representación sindical, la mesa de negociación no se ha constituido, aunque no ha habido oportunidad porque el comité de empresa se formó antes de Semana Santa y solo se ha podido reunir una vez. Sin embargo, y según fuentes sindicales consultadas por TRIBUNA, las reivindicaciones están claras y se centran en aclarar por qué una empresa con importantes beneficios, que tiene a su presidente entre los mejor pagados del sector público y que tiene que ser competitiva en el exterior se puede permitir el lujo de congelar sueldos, no invertir en plantilla desde hace años y no tener una categorización clara.

 

Demandas que, además, vienen de lejos porque no es la primera vez que la negociación sindical enfrenta a los representantes de los trabajadores de Enusa con la dirección de la empresa. En 2011 ya se produjo un claro enfrentamiento porque los sindicatos exigían una "mayor transparencia en la gestión" empezando por informar de la masa salarial desglosada por categorías o en qué se invierte la financiación pública ya que denunciaban que "la opacidad es total". Y las reivindicaciones se han mantenido a lo largo del tiempo, como en 2013, cuando la negociación del convenio, que llevaba tres años parada, acabó en paros sindicales como medida de protesta.

 

En la misma línea, la actual representación sindical pide acabar con la discriminación salarial que sufren algunos empleados, que tiene que ver con la congelación que, por quinto año consecutivo, se ha decretado en los salarios y en la plantilla. El motivo es que, como parte de la SEPI, la empresa está afectada íntegramente por los recortes en gasto y las limitaciones de contratación. Esto impide según los sindicatos no solo la actualización de los salarios (un 0,3% en las tablas salariales desde 2010 y eliminación de la paga extra), sino una categorización actualizada. Para los representantes sindicales, esto supone una merma en posibilidades de competir con empresas del sector que sí reciben apoyo de sus gobiernos en forma de inversiones y que pueden competir a la hora de incorporar y mantener nuevos perfiles profesionales con ofertas competitivas.

 

En todo caso, los sindicatos esperan que se apruebe la masa salarial de 2015 para conocer las posibilidades para este año y que esto permita sacar a la empresa de su actual posición, en la que se agarra a sus limitaciones por estar integrada en la SEPI para mantener una situación de recortes por quinto año consecutivo.