Los romeros alcanzan por vigésima vez la cumbre del risco mariano

Ceremonia. La tradicional eucaristía en el santuario de la Virgen de la Peña de Francia congrega a cientos de fieles. Música. Lauren Risueño, el encargado de los cánticos de la liturgia con el tamborilero de El Bodón
Ángel S. Peinado

Los varios cientos de devotos de la Virgen Morena que partieron de Miróbriga el pasado jueves en carretas, a caballo y a pie, cubrieron la etapa central de la romería: la subida al Santuario. Como ha venido siendo habitual en los veinte años de romería, este ascenso tiene para el grupo de mirobrigenses y comarcanos un significado especial, ya que es uno de los tramos más duros del recorrido, pero que realizan con mayor entusiasmo ya que al final está el objetivo, que es llegar hasta la visita al Santuario.

En esta vigésima edición la subida resultó tranquila, sin que se produjeran incidentes, como sucediera en algunas de las anteriores ediciones, con desbocado de caballos y hasta vuelcos de carretas.

Sergio, el tamborilero de El Bodón, salió a recibir a la Virgen y a los romeros acompañándolos a ritmo de gaita y tamboril hasta la iglesia de la Virgen Morena, donde tuvo lugar la eucaristía.

En esta ocasión el encargado de los cánticos de la misa fue el mirobrigense Lauren Risueño. Concluida la liturgia, las mujeres de la Hermandad fueron las encargadas de sacar la imagen de la Virgen y, tras colocarla nuevamente en el carro, se inició el descenso con destino nuevamente a Miróbriga, cuya llegada se producirá hoy sobre las ocho de la tarde. Durante la bajada del Monasterio fueron sorprendidos por otra tormenta. La primera parada la realizaron en Prado Carreteros para comer posteriormente y continuar camino a Morasverdes, donde durmieron para llegar finalmente al punto de partida, donde comentarán con amigos y vecinos las peripecias de esta vigésima romería.