Los puentes reivindican su valor como parte del patrimonio provincial

Difusión. La Salina edita 500 ejemplares de una obra elaborada por 15 autores unidos por su amor a estas construcciones. Patrimonio. La provincia cuenta con más de 500 puentes, algunos destruidos
LORENA LAGO
La Diputación de Salamanca presentó ayer el segundo volumen de la obra Puentes singulares de la provincia de Salamanca, un libro elaborado por 15 autores cuyo vínculo común es una infraestructura que, aunque en muchos casos destruida, “forma parte del rico patrimonio de la provincia”. El olvido de este tipo de construcción es algo que queda patente pues, de los 125 monumentos salmantinos incluidos en la lista de Bienes de Interés Cultural (BIC) únicamente dos son puentes escogidos, el Puente Romano y el Puente Mocho de Ledesma. Por este motivo, este ejemplar se convierte asimismo en una obra que reivindica la importancia de estas construcciones como destacadas dentro de la historia y la arquitectura salmantinas.

Uno de sus autores, José Antonio Bonilla, confirmó que “existen unos 500 puentes en la provincia, atravesada por regatos, arroyos y ríos a lo largo de sus casi 3.000 kilómetros de extensión”. Se trata de creaciones que constituyen “un patrimonio amplio pero disperso y difícil de comprobar, pues muchos se encuentran en lugares apartados a pesar de ser muy significativos”.

En este sentido, Bonilla quiso explicar el sentido de estas construcciones que han servido “no sólo para pasar de un sitio a otro, sino como fuente de metáforas para muchos poetas, fielatos para pagar los consumos o incluso pasos honrosos cuando dividían dos zonas”. En este último caso, apuntó “es por ello que las guerras, son los principales enemigos de los puentes”.

Con este segundo ejemplar se cierra la iniciativa que la propia Diputación iniciara en 2005 con la edición ahora de 500 ejemplares que se venderán a un precio de 18 euros. También las bibliotecas municipales contarán entre sus estantes con al menos un ejemplar de esta nueva obra que refleja la presencia de una infraestructura tan característica como ésta. Entre sus páginas, el lector encontrará artículos escritos por ingenieros y otros por historiadores sobre puentes concretos o artículos generales sobre el cauce de un río y el levantamiento de numerosos pasos a medida que éste discurre.

Bonilla quiso destacar, de igual forma, “el esfuerzo realizado por la Asociación de Amigos de los Puentes, que actualmente trabaja en un inventario de estas construcciones para ver la situación actual en la provincia”. Del mismo modo el autor de uno de los capítulos que aparecen en esta obra resaltó “el compromiso de la Diputación de Salamanca por mantener el mismo formato que en la primera obra, al mismo tiempo que por una infraestructura que desde que La Salina se pusiera en marcha siempre ha mandado estudiar a sus arquitectos de forma pormenorizada”.