Los primeros chalecos antibalas de la Policía Local ya son una realidad

Un policía local, con chaleco antibalas.

Aprobado el contrato para la compra de 200 chalecos para los agentes de la Policía Local, los primeros de la historia del cuerpo que se adquieren como material oficial. Hace año y medio que los habían exigido por carta.

Los agentes de la Policía Local de Salamanca van a tener, al fin, chalecos antibalas entre su dotación después de años exigiéndolos y tras un proceso de contratación no exento de polémica que se ha resuelto esta mañana. La mesa de contratación ha adjudicado por 550 euros/unidad (ligeramente por debajo de lo previsto) los 200 chalecos antibalas y antipuñaladas del contrato que se anunció a principios de marzo y en el que se va a gastar cerca de 150.000 euros.

 

De este modo, los agentes dispondrán de chalecos antibalas entre su dotación, los primeros del cuerpo en toda su historia ya que, hasta ahora, nunca se habían comprado como material oficial. Se adquirieron algunos hace cuatro años con un lote de vehículos para la flota de la Policía Local, pero no eran operativos por su gran tamaño y aparatosidad que impedía incluso llevarlos puestos para conducir. Hasta ahora, los agentes que han querido usarlos se los han tenido que comprar con sus propios recursos a un precio que ronda los 600 euros.

 

Con esta decisión, se cumple con una demanda que los agentes planteaban desde hace tiempo. En enero de 2015, los sindicatos de la Policía Local registraron un escrito exigiendo que se dotara a todos los agentes de este tipo de chalecos. Fue en el comienzo de las agresiones integristas y cuando el Ministerio del Interior aquirió una millonaria partida para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

 

Hace unos meses, en enero, un agente sufrió una herida de arma blanca en una intervención en el barrio de San Bernardo, y también se ha producido otro caso similar de un agente salmantino de la Policía Nacional que salvó la vida por el chaleco antipuñaladas. Por este motivo, se incluyó en el pliego de condiciones que, además de antibalas, los nuevos chalecos fueran antipuñaladas.