Los paraguas y los chubasqueros taparon la tarde de clavel

La lluvia marcó una tarde que debía haber sido de las más coloridas de la feria y con caras muy conocidas en los tendidos.

La tarde iba a ser de esas de clavel reventón. Miento, actualmente hay una nueva revisión de ese clavel. Cuando torea Morante es tarde de camisa hortera floreada, zapato a dos colores, sombrero panamá y habano caro. Esa debía ser la crónica social de uno de los carteles más esperados del ciclo charro. Pero la climatología quiso que el clavel se arrugara y que lo que apareciera de verdad fueran paraguas, plásticos y chubasqueros.

 

Los diestros ya retirados Manolo Sánchez y Antonio Barrera se intentaban refugiar en el callejón. Los mozos de espadas se afanaban en tapar los trastos y poner a buen recaudo los delicados capotes de paseo. El Viti seguía con interés la tarde, al igual que Silvestre Sánchez Sierra. El ganadero salmantino Justo Hernández recibía las felicitaciones por los tres grandes toros lidiados el lunes.

 

No faltaron los habituales novilleros como El Roque, que a buen seguro soñaron las dulces embestidas de los vellosinos. El director general de Comunicación de la Junta de Castilla y León, Alejandro Salgado Losada, muy bien acompañado por la periodista Saray Maestro y el jefe de protocolo de las Cortes de Castilla y León, Vicente Díez. Repitió una tarde más el futuro duque de Alba.

 

Una desagradable tarde en lo meteorológico que no rompió en lo taurino. Al menos, los buenos aficionados aún saborearán esas eternas verónicas de Morante de la Puebla.